Negocios en Movimiento

El clip

Rodolfo se encontraba frente a un cajón de su escritorio en su oficina, buscaba incansablemente un documento, que ¡al fin encontró! Pero en su insaciable búsqueda se  encontró con objetos que pensaba ya había extraviado.

Entre ellos, una mini grapadora, aquel borrador “azul y rojo”, entre el lápiz bicolor, ligas, bolígrafos, un sacapuntas y un clip algo oxidado.

Aprovechó a acomodar las pequeñas cosas en una cajita, y tomó el clip para tirarlo a la basura; en eso le entro una llamada telefónica, y dejó por ahí el clip. Cuando colgó el teléfono, tomó el clip entre sus dedos, y le pareció escuchar un murmullo. “¡Hey, por favor no me tires, si soy el clip!”

Pensó que se había vuelto loco pero bueno, con un poco de imaginación abrió su mente. “¡Hola!” le dijo. “He estado contigo más de cuatro décadas, tú no te has dado cuenta, pero te he seguido paso a paso, porque tú mismo lo has querido. Cuando terminaste la secundaria, tu mama me puso para sostener varios documentos importantes, entre ellos tu certificado, unas fotos y tu acta de nacimiento, ahí estuve muchos años en el cajón de tu casa. Después, un día tu papá me sacó de esos papeles, y me puso en el fólder para sostener tus documentos de certificado de la preparatoria. Cuando terminaste  la misma, ahí me quedé varios años, hasta que te pidieron esos documentos como requisito para finalizar tu carrera profesional, y fuiste tú mismo que me quitaste de ahí para sujetar los documentos que te pidieron para cursar tu postgrado; y de ahí fui tuyo, porque me archivaste en ese archivero. Me fui oxidando un poquito, pero años después por error me caí en el cajón, y ahí me quedé, hasta que me rescataste. Ahora fue para sujetar tu currículo vitae, pues estabas cambiando de empleo; después me archivaste de nuevo, más adelante, me recuperaste y sujeté los papeles para tu matrimonio. A estas alturas ya estaba cansado, pero seguí a tu lado, ya oxidado no te importó y me pusiste para sujetar las facturas del hospital cuando tuvieron a su primer hijo. Más adelante, lo repetimos con el segundo y el tercero, ah también serví como clip para sujetar las escrituras de tu casa, y últimamente para archivar las declaraciones de impuestos. Se me olvidaba, sujeté los documentos para hacer tu servicio militar también, y ¿aun así me quieres tirar? Creo que merezco una oportunidad más, límpiame y sujetaré la carta que te envía tu jefe, comunicándote tu nuevo ascenso de puesto y tu nuevo sueldo. ¡Ya la leí primero que tú!”