Negocios en Movimiento

El clavo

Qué insignificante pudiese ser “un clavo”, pero qué importante a la vez si valoramos su función, que es prácticamente el unir piezas de madera, que se pueden convertir en múltiples artículos como: un comedor, una silla, un sofá, un librero, tantas y tantas cosas que sufrieron una transformación gracias “al clavo”, entonces nuestra perceptiva cambia. ¿No lo es así? Ahora bien, veamos la utilización del clavo en los negocios, ¿para qué nos sirve?

•“El clavo laboral”, el personal de una empresa buscará siempre estar “clavado a la nómina de la misma”, es decir, no agarrado con Resistol o tantita salivita para poder tener la seguridad de pertenecer a ella y de esta manera tener los derechos del personal llamado “permanente o de planta”. Una vez teniendo esto, de ahí se derivaran otros clavos que se pueden clavar, como el comprar un auto o una casa, o la lavadora y secadora, qué sé yo, todo aquello que implica el tener un ingreso mensual seguro para poder responder al mismo, que sería “el clavo económico y social”.

•Otro clavo importante en nuestras vidas es el “de la familia”, de hecho sería el primer clavo a clavar por así decirlo, sin pertenecer al núcleo familiar estamos sueltos, y esto implicaría otro tipo de problemas, por ello debemos estar muy bien clavados con la familia; de aquí parte todo: valores, ética, moral, toda la esencia de lo que somos.

•“El clavo de la educación”, me refiero al ámbito profesional, de cualquier nivel educativo, para que la persona tenga algo que ofrecer en su perfil como profesionista o técnico; hoy en día, este tipo de clavos son indispensables en este mundo tan competitivo y globalizado. Las empresas exigen: certificados que avalen los conocimientos, y las habilidades y destrezas que decimos tener, así como el manejo de diversos idiomas. Requerimos un perfil multidisciplinario, cada día más agresivo, y con mayor sentido de competir para quedarse con las mejores posiciones y clavarnos a ellas con tornillos expansivos.

•“El clavo espiritual”, es otro clavo esencial en nuestras vidas, el creer en un Ser Supremo, y su filosofía de doctrina es algo que nos sacará a flote, aún en las peores circunstancias. El no estar sujetos a este esquema, ¡simplemente nos deja a la deriva!

Faltaría “el martillo” para comenzar a clavar esos clavitos que nos hacen falta, ¿no lo creen?