Negocios en Movimiento

¿Qué camino seguir?


En esta ocasión hablaré de una dinámica que a diario la mayoría de las personas hacemos, pero que en ocasiones no sabemos cómo manejar; me refiero a LA TOMA DE DECISIONES, a las cuales se les puede definir como “acciones que se toman con respecto a algo, para generar resultados”. Lógicamente estos pueden ser buenos o malos, aunque lo que buscamos siempre es que sean positivos; existen decisiones de menor, mediana y mayor complejidad, y dependen también del nivel jerárquico de quien las toma, entre más alto sea este, las decisiones serán de mayor impacto hacia el sistema que van dirigidas.

Veamos entonces cuáles son las características para que una persona tome buenas decisiones:

1. Quien tome las decisiones deberá tener la facultad para hacerlo: imagínense que alguien decide comprar a un precio a crédito, y posteriormente su jefe le dice que no porque ¿se le hace caro? O bien que se haya contratado un servicio y a la hora de firmar el contrato, ¿el representante de la empresa decida que no?

2.El tomador de decisiones debe tener conocimientos sobre el tema: el carecer del dominio en el campo al que se refiere, solo provocará que las decisiones que tome sean malas, 

3. No confiarse en el sentido común: olvidémonos de esta mala creencia, pues “el sentido común” solo es consecuencia de la experiencia, los conocimientos, habilidades y destrezas que la persona tiene; NO HAY MAGIA.

4. Contar con la información necesaria: es muy importante tener la información dependiendo del caso; si se carece de esta, EL RIESGO SERÁ ALTO.

5. Tener más de dos alternativas: un buen tomador de decisiones tiene por lo menos dos opciones por si falla una, no es bueno tener todo EN UNA SOLA CANASTA.

6. Analizar muy bien el contexto: se debe analizar el entorno y tener un enfoque sistémico, para calcular a quiénes se les afectará más o  menos en la decisión que se tome, el propósito es beneficiar a todos, afectando lo menos posible cuando sea el caso.

7. Las decisiones deben ser oportunas: de nada sirve tomar una decisión fuera del contexto; esta pierde el sentido, el efecto y la credibilidad de la acción.

8. Una buena decisión motiva no solo buenos resultados: provoca que las decisiones siguientes también sean buenas; por el impacto positivo que tuvo en los resultados, la curva del aprendizaje y su inercia se enriquece mucho. No cualquier persona puede tomar decisiones, se requiere dominar su entorno para ¡NO EQUIVOCARSE DE CAMINO!