Negocios en Movimiento

Tocan la puerta

Por favor que no oyen que ¡tocan la puerta! “Sí, yo voy a abrirla. Hola, ¿quién es usted?” “Soy el abogado Don Injusto, defensor de los malos empleados”. “Ah, sí, ¡pase, por favor! Siéntese, ¿en qué le puedo servir?”

“Supe que lo despidieron de su trabajo de manera justificada, y pues vengo a ofrecerle un gran negocio: podemos demandar a la empresa y de esta manera obtener mucho dinero de ella, solo déjemelo en mis manos; obvio, la mitad de lo que se gane, pagan mis honorarios. ¿Qué dice, amigo?”

Ya por la tarde, vuelven a tocar la puerta. “Y ahora ¿quién es?” “Soy la Señora Discriminación, ábrame y déjeme pasar, ¿sí? Solo deseaba felicitarlo, ya que usted es una persona que dirige a su empresa de manera ejemplar, y sobre todo sé que nunca han tenido algún tipo de discriminación hacia el personal, ya sea en su contratación y/o en su desarrollo; por ello, le traigo un reconocimiento muy especial, ¡felicidades!”

“Toc toc”, tocan la puerta; el señor Bautista la abre: “¿Quién es usted?” “Representante de la institución Un Mundo Limpio, solo para ver en qué le podemos ayudar para clasificar la basura y desperdicios que su empresa tiene, ya que observamos que no lo hace; ayúdenos, ¿si?”

Toc... “Y ¿ahora?” “Soy Don Prudencio, hola. Muchas personas se quejan del mal ambiente que existe aquí, y de ninguna manera son felices. ¿Qué les hace? Te sugiero que hay que sentarse un buen rato a reflexionar y a ser prudente, pues sabe usted que, ¿está perdiendo mucho dinero? Además de impactar de manera negativa a esta sociedad de personal”.

“No puede ser... Ahora es el timbre, me estoy volviendo loco, ¿pues quién es? ¡Los patrones de la empresa! Pasen por favor, siéntanse cómodos. ¿Un cafecito?” “No te preocupes, solo deseábamos felicitarte por los resultados que van muy bien, y todo lo relacionado con la responsabilidad social e integral se está gestionado de manera excelente, te felicitamos; te venimos a aumentar el sueldo, sigue así”.

Y ¿qué pasó? El que abría la puerta, en una de esas ¡se quedó afuera! Y alguien de adentro se la cerró. “Por favor ábranme la puerta otra vez, soy yo, el jefe, necesito trabajar, prometo portarme bien”.

A los buenos empleados se les abren muchas puertas; no los dejen ir, son talentos muy valiosos.