Negocios en Movimiento

Límites borrosos

Existen en las empresas códigos de ética y de conducta que tratan de regir el comportamiento de las personas que laboran en ella, pero también existen los límites perfectamente establecidos por estos códigos, que si se rompen “la violación en la acción” es visible y obviamente reprobada por los responsables del negocio. Pero como en toda cultura que trata de ser normada y regulada, aparecen aquellos “límites difusos”, en donde no se alcanza a percibir si están siendo violados o no; les llamo “los límites borrosos”. Veamos algunos ejemplos y saque usted sus propias conclusiones:

• A Raúl le proporcionan un teléfono celular como herramienta de trabajo, el cual usa constantemente para comunicarse con sus clientes, pero también lo usa de manera personal; el costo que paga la compañía es alto.

• Karla invitó a su amiga Sofía a comer el día de ayer, en compañía de Pablo, un cliente de la empresa en la cual trabaja; los tres son amigos. Karla pagó justificando ser una comida de trabajo.

• Germán viaja mucho, paga todo con la “tarjeta de negocios que la compañía le asigna”, pero obtiene los puntos que las líneas aéreas y hoteles le proporcionan por el consumo de servicio, los cuales utiliza para su beneficio personal.

• Federico viaja de manera frecuente a la Ciudad de Mexico, tiene un chofer de confianza que los traslada siempre; este tiene dos tarifas de cobro por el servicio: una a la empresa que es más cara, y la otra a la persona que es más barata.

• Liliana fue a un centro comercial a comprar regalos para festejar las fiestas navideñas en su empresa; por su gran compra, la tienda le hizo un regalo el cual conservó para ella.

• Rodrigo, uno de los proveedores más importantes de la compañía, le prestó su casa en Acapulco  a Leonardo, para que disfrute las siguientes vacaciones en compañía de su familia.

• Jorge viaja mucho, es un experto en escoger los mejores restaurantes para invitar a su clientes o proveedores, tiene buen gusto por la comida; hasta se ha convertido en un buen chef, y un excelente conocedor de vinos y cateador.

• Carmen, la compradora, viajó la  semana pasado a Miami, para cerrar un negocio con un proveedor que tiene años de vender su materia prima a la empresa. Las atenciones de este hacia su cliente fueron ejemplares, ya que pagó todos los gastos de la estancia de Carmen, quien venía impresionada por las finas atenciones que le dieron.

¿Hasta dónde llegan esos límites borrosos? ¡Hay que ponerse lentes y así dejar de tener esa miopía aparente!