Negocios en Movimiento

Escalones

En nuestras vidas, tanto en lo personal como en lo profesional, subimos y bajamos escalones, pero también a veces nos quedamos parados en uno, o nos tropezaremos; hagamos una reflexión sobre estas subidas y bajadas:

Cuando somos niños, quisiéramos  subir muy rápido los escalones, pues cada año que pasa de nuestra infancia parecería muy largo, y pensamos que no avanzamos, pero la verdad vamos muy rápido, y en estos tiempos mucho más gracias a la tecnología de la información, ya no sé si esto es bueno o malo, pero hay que adaptarnos.

Cuando llega la pubertad, comenzamos a sentirnos inquietos, pero todavía seguimos subiendo escalones, quizás bajamos un poco la velocidad, pues empezamos a tener ciertas confusiones, mismas que se agudizan en la adolescencia. ¡Aquí sí! Subimos algunos escalones y bajamos otros tantos, en este punto se corre el riesgo de que podamos quedarnos atorados abajo un buen tiempo. Si no reaccionamos y comenzamos a subir, podríamos tener algunas dificultades futuras.

Entra la etapa de adultos jóvenes, debemos empujar muy fuerte, pues cuando estamos preparándonos para salir adelante y definir nuestro futuro hay que subir escalones, muy rápido y muchos en poco tiempo, aunque nos cueste más trabajo, no podemos retroceder ningún centímetro.

Por fin, se llega el momento de enfrentar a la vida de manera autónoma, seguimos siendo jóvenes, y la subida sigue siendo muy vertical; formaremos nuestro propio núcleo familiar, y ¡ahí sí! Los escalones además de estar en una gran cima casi abismal, comienzan a estar más grandes, será lo más pesado; esto sucede entre los 28 y 45 años, en donde vivimos la “adultez madura”, nada fácil ¿verdad? Es cuando debemos escalar y subir más, tanto en el crecimiento personal como en lo profesional, de aquí se derivara todo lo que nos espere en el futuro otoñal.

Cuando llegamos a los 50, prácticamente la carrera profesional debe estar ya consolidada y capitalizada, la cima comenzará hacerse más horizontal, pues las oportunidades se limitarán, será un poco más sencillo subir esos escalones, que comenzarán a hacerse más pequeños, pero nunca hay que parar de escalarlos, pues en estos momentos el adaptarnos a las tendencias nos costara un poco más de esfuerzo, pero es la única alternativa de sobrevivir.

Cuando llegamos a la madurez de la tercera edad, el otoño ha llegado, algunas hojas se empiezan a caer con las enfermedades propias de la edad;ah, y si abusamos de algo ya sea el tabaco, el alcohol o algún exceso, aquí se cobraran  las grandes facturas, que quizás no nos permitan llegar al invierno; pero si pasamos este temporal, tendremos que seguir subiendo escalones.