Negocios en Movimiento

Escaleras indiscretas

Y... ¿a dónde va  esta escalera? Está muy larga, no se ve a dónde llega, pero subiré. Ya a la mitad Juvencio se siente cansado, ha estudiado mucho, trabajado demasiado, y además se ha actualizado en los diversos temas que su profesión le exige,  le ha ido muy bien, pero todavía no ve el final de esta escalera, en ocasiones se desespera, pero tiene una gran perseverancia y disciplina, y siempre ve hacia arriba, quiere crecer. Al final y después de un buen tiempo, cree haber llegado a la cima de esa gran y sinuosa escalera, pero ¿qué creen? Ahí se encontró otra escalera, igual de grande, y decidió subirla de nuevo.

Ahora Dionicio también quiere subir escaleras, pero no tan largas ni cansadas. De repente se encuentra con una de “tres escalones”, que con un gran letrero lo invitan a subir AL ÉXITO, en un dos por tres, de inmediato los sube fácilmente; cuando llega al último escalón, alguien lo empuja a seguir, pero por una escaleras que va hacia abajo rápidamente, es una mina, y cree que hallará oro, que de seguro nunca lo encontrará, ¡suerte! Y ¿ahora? Joselito, ¿lo recuerdan? Ve la vida de manera siempre bella, y se topa con unas escaleras de “Caracol”, se siente muy valiente, y comienza a subirlas, se haya en un remano sin salida, se topa con más gente que lo jala hacia arriba y otros hacia abajo, todos son empujones, como a él le gusta; está confundido, pues ahí se la pasara el resto de su vida, sin llegar a nada bueno, nunca sale de ese torbellino huracanado. ¡Ayúdenlo, por favor!

Maritza camina mucho tiempo, y de repente se encuentra con aquellas escaleras con escalones muy largos y anchos. El chiste es subirlas, pero hay que caminar mucho primero por los escalones, y luego subir al siguiente y así, se le va casi toda la vida haciéndolo, lleva una vida estable; en lo personal y en lo económico, ¡no se puede quejar! Le ha costado mucho esfuerzo caminar y escalar, aunque nunca llegue al final, o bien será, ¿que no se conforma con nada?

Paulino se ríe de todos, pues se encuentra con un “elevador”, presiona el botón al último piso, y sube y sube; pero de repente se para, nunca logra salir de ahí, se siente en las nubes, no le fue bien en definitiva, quiso brincarse a todos y todo, ¿con solo un botón?

Las escaleras de la vida son sorpresivas, son de esfuerzo algunas, otras son peligrosas, o traicioneras, otras simplemente no existen. ¡Por ello su indiscreción!