Negocios en Movimiento

¿Caprichos, necedades o necesidades?

Muchas de las empresas siempre han querido ir a la  vanguardia en todo, y a veces algunas de las acciones que toman pueden confundirse con verdaderas necesidades de hacer o adquirir algo para incrementar su productividad y eficacia, o bien simplemente quedarse como un “capricho o necedad de alguien y provocar que le cueste mucho dinero a él mismo o a su patrón”.

Veamos qué pasa a continuación: -“Carlos, el equipo de cómputo del personal tiene ya dos años, es tiempo de cambiarlo, procede con la adquisición de nuevos”.

-“Nuestras oficinas, Claudio, ya están muy ‘viejitas’, creo que debemos dar una mejor imagen y adquirir aquel edificio nuevo que acaban de terminar”.

-“Ya pasaron 12 meses y el plan de teléfonos celulares se venció; renovemos el contrato a cambio de equipos de última generación”.

-“La flotilla de 10 camiones que tenemos ya está costando mucho dinero en mantenimiento correctivo, pidamos un crédito al banco para adquirir nuevas unidades en su totalidad”.

-“¡Bueno! El negocio no anda bien, pero necesito regalarle ese auto a mi esposa que tanto le gusta; o ¿por qué no? ¿Irnos toda la familia a esas bellas  vacaciones a Europa?

”Los anteriores ejemplos son casos que los empresarios y sus ejecutivos viven de manera cotidiana; por ello hay que ser muy analíticos, cautos  y prudentes antes de tomar una decisión de adquirir algo nuevo, hay que asegurar que realmente le sea de utilidad al negocio.

Estamos acostumbrados a hacer las cosas de la manera más sencilla, que es ¡comprar! lo que pensamos que ya no sirve, o bien irnos por la última moda porque “¡solo faltamos nosotros de tenerlo!” Y todo esto cuesta mucho dinero, por lo que cada centavo que sale de la empresa habrá que justificarlo en asegurar que le retorne a la compañía su inversión y le dé a ganar.

O bien si los equipos, herramientas y software, entre otros, ya están costando más de lo que muchas veces cuestan nuevos. 

Todo lo anterior forma parte de hacer una buena administración de los recursos que tenemos asignados.

Hoy tenemos la exigencia de obtener de ellos el máximo aprovechamiento y evitar desperdicios que le pueden dar al “traste a nuestro negocio”.

Aunque... Si las cosas van bien, ¿Por qué no darnos un caprichito de vez en cuando?