Negocios en Movimiento

¡Busquemos un momento!

En la vorágine de la dinámica que el trabajo nos exige a diario, a veces no tenemos tiempo ni para nosotros mismos, y esto nos va llevando a concentrarnos  tanto en nuestras tareas que comenzamos a pasar de un estatus de alta productividad a uno de ineficiencia.

La mala noticia es que en la mayoría de la ocasiones no nos percataremos hasta que tengamos el problema frente a nosotros; por ello hay que “buscar espacios y momentos” que revitalicen los procesos, para volverlos a reactivar, y darles vida sin perder su esencia.

Veamos algunos casos:-Hola Justina, ¿cómo está la mañana? -Bien jefe, corriendo como siempre: Tengo que estar en el banco a las 9:00, de ahí ir a las oficinas del licenciado Juárez, regreso para capturar las facturas de ayer y las generadas el día de hoy; por la tarde me quedaré hasta las 10:00 de la noche para terminar el trabajo que me encargó sobre el proyecto nuevo.

¡Por cierto, no se apure, ya casi está!  Le responde Juvencio: “pues, andamos igual de carga de trabajo, ¿pero, que hoy no es tu cumpleaños?”,  “¡sí, pero ya hace como cinco años que no lo festejo! Ya estamos en octubre y no hemos revisado el avance de los objetivos ni evaluado su desempeño; ¡a qué hora pasó el tiempo! Ya tengo 10 años trabajando aquí, mismos que no he ido a comer a casa!Rogelio: “¿Qué pasó contigo? Ayer fue la graduación de tu hijo. ¡Te extrañamos! A ver si para la de Raquel puedes, faltan tres años”; “¿tiempo para convivir con mis compañeros en el trabajo? Apenas me alcanza para mí. ¿Qué te pasa? Qué vergüenza con mi esposa, la semana pasada fue  nuestro aniversario de bodas y no me acordé...”

Y así podríamos continuar y veríamos que la vida se nos va pasando muy rápido; y si reflexionáramos  sobre todos los momentos importantes a los que no les hemos dedicado ni un segundo, muy probablemente nos sorprenderíamos, porque serían ¡muchos de seguro! Por eso ¡busquemos un momento! Para poder conversar con nuestra pareja, con la familia, compañeros de trabajo y amigos, dediquémonos tiempo a nosotros mismos también,   y aseguremos estar siempre presentes en todos aquellos momentos especiales de los seres que más amamos, aunque sea ¡un momentito! No más que esto.

Nos convertirá en mejores personas y profesionistas.

Después ya no hay vuelta atrás, y los arrepentimientos sobran; hay que parar un poco a diario, para descansar, reflexionar, respirar, tomar fuerza y aliento de nuevo y... ¡Seguir adelante!