Negocios en Movimiento

Arrebatar

Algunas personas, aprenden este mal hábito o mal arte, desde que eran pequeñas, cuando por ejemplo: le arrebataban a su amiguito la paleta, o el borrador, o aquella pluma de moda.

El arrebatar es una acción “no ética”, pero que desafortunadamente algunos ponen en práctica casi a diario.

Porque probablemente piensen que si no le arrebatan a alguien lo que tanto le ha costado, no lo podrán conseguir por si solas.

Porque desconfían de sí mismos y tienen su nivel de seguridad muy bajo.

¡O bien, porque no quieren pasar por todo los esfuerzos que el otro paso para obtenerlo, y se les hace simple el ingeniárselas para arrebatárselo!

Y obvio, las empresas no podrán escapar de este tipo de delincuentes ocultos, disfrazados en la mayoría de las veces de ser “buenas personas”, y que parecieran que “no rompen ni un plato”, pero que su realidad es otra.Demos un vistazo a algunos ejemplos:

Roberto le solicitó a Jacobo, su colaborador,  haga una investigación de mercado sobre el comportamiento de las ventas de ciertos productos y la satisfacción del cliente.

Después de un mes de arduo estudio y análisis, el trabajo le fue entregado solo para presentárselo a los directivos.

Jacobo le acompañó a la reunión; una vez que finalizó, Roberto se vio muy complacido, pues todos sus jefes lo colmaron de felicitaciones; Jacobo solo miró el festejo, y ¡hasta felicitó a Roberto!

Alfredo ayer tuvo un grave problema en su área; de inmediato reunió a su equipo para tratar de solucionarlo, Carmen le aseguró que ella podía resolverlo, solo que le asignara al resto del equipo; así lo aprobó Alfredo.

Dos días después, todo estaba listo:  el jefe de Alfredo lo visitó en el área, felicitándolo por su rápida solución y el gran ahorro que habían hecho a la empresa, le otorgó un bono cuantioso por su buen desempeño. Los demás se quedaron mirando, y ¡ni siquiera se les agradeció!

Camila representó a su jefe en la reunión mensual de directores; cuando ella participó en su presentación, Rodrigo, el director general, le preguntó: ¿a quién se le ocurrió esa magnífica idea de visitas personalizadas, que les había incrementado las ventas?

A lo que respondió que ¡a ella!, aunque algunos sabían que no era así, pues había sido de Gabriel su jefe.

Camila fue escalando en la organización, hasta llegar a directora de área.

Las personas que arrebatan a alguien más lo suyo, al final, les arrebatan a ellas mismas, se quedan vacías y pequeñas, como cuando empezaron esta práctica.