Articulista invitado

Observatorio Ciudadano Cultural: ni corruptos ni esclavos

LOS DESPLANTES CÍNICOS del poder nos han llevado a formar un organismo, con el fin de participar en el análisis y la propuesta de los programas de cultura de los candidatos a gobernar

Como si se tratara de un gen que los mexicanos llevamos en la sangre o impreso en el ADN. el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, considera que la corrupción nacional es "un asunto cultural". Algo parecido se decía de la esclavitud hace todavía 200 años, al considerarla expresión del llamado derecho natural, según el cual algunos sujetos nacían libres y otros no, predestinados para ser vendidos y sojuzgados, y su destino era callar y obedecer y extenuarse en trabajos miserables.

El orden social basado en la esclavitud fue tomado también como un asunto cultural. Así quisieran tratarnos a veces —como esclavos— quienes desde el gobierno de Oaxaca intentaron imponer su interés y voluntad y manipular a la opinión social alrededor de la construcción de un Centro Cultural y de Convenciones en plena falda del cerro de El Fortín, violando toda ley de protección urbana y toda lógica.

La cultura siempre ha sido el último vagón del tren en que suele viajar el uso abusivo del presupuesto. La alta dosis de subjetividad que admite la apreciación del arte, es texto y pretexto frecuente para favorecer intereses de personas y grupos. Ahí sigue creciendo —al margen del proyecto arquitectónico que le dio origen—un miserable edificio de estacionamiento en El Fortín, cuyo único sentido "artístico" es darle cabida a 600 humeantes automóviles.

Los desplantes cínicos y abusivos del poder nos han llevado a muchos en este estado a formar un Observatorio Ciudadano Cultural (Ocuc), con el fin de no dejarnos meter el dedo en la boca una vez más y participar democráticamente en el análisis y propuesta de los programas de cultura de los candidatos a gobernar los 12 estados en que habrá elecciones el próximo junio. Queremos escucharlos y proponer nueve puntos e influir abiertamente en dar forma a las decisiones en materia cultural que tomen cuando estén al frente del poder ejecutivo.

La cultura sigue sin ser tomada en serio. En medio de un país afectado por la violencia intentamos desde el Ocuc mostrar que la cultura es uno de los instrumentos más necesarios e idóneos para unir voluntades, para fortalecer identidades y para tratar de pacificar el choque violento de los intereses de grupos y de personas.

El observatorio nació como idea hace pocos meses y en escasas semanas se han sumado a él más de mil creadores de toda la República. Pronto daremos a conocer sus nombres por medio de las redes sociales y otras plataformas modernas de comunicación. No queremos dinero ni lo tenemos a montones para gastarlo en publicidad. Nuestra mejor presentación pretende ser nuestro trabajo, la imaginación y la suma de nuestros nombres, el uso intenso y cuidadoso a la vez de las redes sociales y de los medios a nuestro alcance. Como resultado de las propuestas de los primeros cien creadores tenemos en claro nueve propuestas:

1.- Que todas la oficinas del ramo cultural de los estados se homologuen como tales, como secretarías de cultura.

2.- Que se asigne a la cultura un porcentaje del presupuesto del estado.

3.- Que se establezcan consejos tripartitos como órganos directivos en museos, con renovación de sus integrantes cada tres años.

4.- Que se organicen consejos tripartitos estatales para la selección y conservación del patrimonio cultural presente en las calles, plazas, edificios y demás lugares públicos.

5.- Que se creen centros para la formación, investigación, preservación, desarrollo y difusión de la música.

6.- Que se creen fonotecas y cinetecas en cada municipio.

7.- Que se establezcan centros para la preservación y difusión del teatro y la danza.

8.- Que se organice la participación social en tareas de recuperación de bosques, ríos, lagos y lagunas de cada entidad.

9.- Que se cuente con un programa de aprendizaje para la promoción y conservación de los valores de la sociedad por medio de la lectura.

Los recursos necesarios para desarrollar la cultura suelen ser escasos y poco reconocidos. Si muchos creadores plantean a los gobiernos necesidades semejantes ¿cómo le hará el gobierno para decidir qué proyectos debe apoyar? Ese es —dicho sea de paso— uno de los problemas de la escasez de fondos. Pero buscar soluciones concretas a problemas concretos es algo que puede hacerse mejor si los gobiernos y los nuevos consejos culturales de creadores toman el riesgo de intentarlo y se comprometen a tomar las mejores decisiones en función de su mejor impacto social. Aun en caso de empate de propuestas siempre será mejor echar un democrático y transparente volado que asumir la decisión unilateral de quienes solo pueden y quieran seguir trabajando en lo oscurito.

Algunos candidatos ya nos han buscado. Al terminar el proceso electoral daremos un informe pormenorizado de las propuestas, de los compromisos emergentes e incluso se sabrá quiénes le siguen apostando desde sus solitarios escritorios de gobierno a la gestión cultural como un negocio de cuates.

La idea fundamental del Ocuc es lograr madurar como un colectivo en el que toda política pública en materia cultural sea resultado de un consenso básico entre gobierno y sociedad. Que los candidatos y candidatas, en cumplimiento de la ley, sigan abriéndose a los temas y debatiéndolos con nosotros puede dar lugar a buenos posicionamientos y compromisos verificables.

Cuando se conozca quienes son los candidatos triunfadores de cada elección estatal, se les presentarán nuevamente las propuestas y a los primeros cien días del inicio de su gestión, el Ocuc entregará un compendio o libro blanco donde se informe la atención dado a las iniciativas propuestas por los creadores.

Por lo pronto, es tiempo para repetir que basta de burlas, de destinar el presupuesto público a satisfacer intereses y caprichos de amigos, a nombrar novias, hijos y parientes en cargos públicos como funcionarios de la cultura.

Basta de ver artistas jóvenes y a artistas consumados de la danza, las artes plásticas, la música y la gastronomía limosnear a las puertas de las oficinas culturales sin que les hagan el menor caso. Esas oficinas hacen más, hasta hoy, por impedir que los creadores trabajen en lo que saben, que en apoyar a los creadores.

El gobernador de Oaxaca y su secretario de turismo saben de qué manera nos cayeron a palos y a pedradas hordas de porros cuando Francisco Toledo y yo decidimos pedir información sobre: "la construcción del estacionamiento en el cerro del Fortín".

Luego vino el estigma de ser tratados como enemigos del estado y de sus valores, permitiendo que grupos violentos nos siguieran agrediendo desde la oscura ilegalidad. Por eso decimos: no más abusos desde el poder público con el pretexto de la cultura. No dejaremos de señalar cualquier nuevo manejo violatorio de nuestros derechos fundamentales. Queremos ayudar a ensanchar los caminos la rendición de cuentas, la transparencia y la participación. Defendernos de la barbarie. Como ciudadanos y como creadores estamos decididos a lograr mejores gobiernos comprometidos con la rendición de cuentas y con la transparencia. Liberémonos de creencias que consideran la corrupción y el uso abusivo de la autoridad como una fatalidad. 


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