Último Round

El regreso del SNTE

Entre los maestros del Norte de México impera una idea: los del sur exigen y a los del norte les dan. Acostumbrados por años a que la lucha magisterial sucediera lejos, en alguna parte del sureste mexicano, los maestros de Nuevo León, por ejemplo, se cruzaron de brazos durante mucho tiempo.

De todas formas, la lucha de otros, salpicaba en sus talones de pago. Siempre había algún bono que apaciguara al inquieto.

Desde finales del sexenio de Felipe Calderón, con la Alianza por la Calidad Educativa de Elba Esther Gordillo, en lugar de beneficios, llegaron cambios: las plazas no podrían heredarse y los normalistas tendrían que presentar exámenes para ingresar al servicio.

Después, se endurecerían los requisitos para obtener estímulos, desaparecerían los ascensos escalonados y hasta las vacaciones se acortarían. Sumado a esto, una reforma laboral exigía esperar más años para la jubilación.

Esto no caló tanto. No lo suficiente para que los maestros del norte salieran a la calle. Al final de cuentas, estas calamidades llegarían luego. Dice Erich Fromm que la gente prefiere la catástrofe futura que hacer un sacrificio en el momento. Entonces, los brazos de los maestros norteños siguieron cruzados.

Pero esto duraría solo un tiempo; bastó una disminución en el pago para que la pólvora de la protesta encontrara una chispa en lugares donde era inconcebible. Ahora, miles de maestros han salido a protestar en Nuevo León. Por eso, el gobierno encendió las alarmas. Sabe que el “malhumor social” es contagioso.Y por ello, el gobierno federal tiene la tarea de negociar la ley sin que parezca que negocia.

Es un actuar que incluso López Obrador justifica. El aspirante más popular para suceder a Peña Nieto en 2018 asegura que la derrota del presidente no le conviene a nadie. Ni a su proyecto de izquierda. Afirma que la entrega de la estafeta debe ser desde un ambiente de estabilidad política.

Esto explica por qué Juan Díaz de la Torre, el desaparecido líder sindical, ha reaparecido. Tiene dos propósitos: aminorar el descontento de la base magisterial ante la pasividad de su dirigencia y, aun más importante, atender la petición del gobierno de restarle mérito a la CNTE.

No importa quién se cuelga la medalla; en todo caso, la disidencia ganará “perdiendo” mientras que el Estado perderá “ganando”. Para eso, regresó el SNTE.


twitter: @Sergomezv