Último Round

El primer round es por la calle

El Estado mexicano es el principal beneficiado con la intromisión de grupos violentos en la protesta social. Para las fuerzas de seguridad resulta bastante redituable registrar lesionados en sus filas: un manifestante herido es cosa de todas las marchas pero ¿qué pasa si un granadero es el que termina en el hospital? ¿Y si los patos le tiran a las escopetas? Eso sí es noticia. Lo ha sido al menos hasta ahora.

Sucede que un policía golpeado se convierte en la justificación de la presencia de las fuerzas del orden público en las marchas; respalda su intervención, el uso de balas de goma, gas lacrimógeno, toletes… en defensa propia.

El poder en turno encuentra en la radicalización de la disidencia, el mejor pretexto para criminalizar la protesta social, es decir, ve en la violencia un reducto para desacreditar la herramienta más eficaz que tienen los inconformes: su presencia en la calle.

El papel de los medios masivos de comunicación es fundamental en la construcción de la opinión pública frente a este fenómeno. La lista de puntos negativos que difunden es larga: pérdidas económicas de los negocios ubicados en las rutas por dónde transitan las marchas, la molestia de conductores debido a los conflictos viales derivados de los bloqueos, el cuestionamiento a los argumentos que provocan las movilizaciones y el recuento de los policías agredidos. Lo anterior, estorba al crecimiento en el número de manifestantes.

Nada nuevo: el 3 de octubre de 1968, los diarios informaron sobre una supuesta agresión que hicieron los estudiantes –calificados de “terroristas”- al Ejército. Periódicos como El Día registraron las lesiones que sufrieron el General Hernández Toledo y “otros doce militares”.

En resumen, la calle ya no está disponible. Para ponerle freno a las reformas, primero, la ciudadanía tiene que rebatarle la calle al Estado. En otras palabras, el espacio público dejó de ser público.

Ante el retroceso, hay que preguntarse ¿quién está detrás de los grupos violentos que ocasionan esto?

De acuerdo a evidencia audiovisual que circula en internet, durante las manifestaciones del 1 de diciembre de 2012, las fuerzas de seguridad trabajaron con grupos de choque encargados de infiltrarse en las marchas para agredir a los mismos policías.

Repito: el principal beneficiado con la intromisión de grupos violentos en la protesta social es el Estado mexicano.

Y el sexenio apenas comienza.

@sergomezv