Último Round

Más políticos presos. Menos presos políticos

Con la detención de Elba Esther Gordillo a inicios del sexenio de Enrique Peña Nieto, el mensaje del gobierno federal quedó claro: o estás con nosotros o en contra.El fundador de las autodefensas en Michoacán José Manuel Mireles conocía el mensaje. A pesar de ello, ignoró las advertencias (ver El riesgo que ha tomado Mireles, Último Round, 24 de mayo de 2014 http://share.mile.io/YC3JiTQ ).El 27 de junio, el médico anunció que se acercaría a Salvador Jara Guerrero, el académico en quien había recaído la difícil tarea de sustituir a Fausto Vallejo como Gobernador. La reunión no se llevaría a cabo.Horas después, fue detenido junto a otros 69 hombres. El grupo de autodefensas encabezado por Mireles incursionó en La Mira, Lázaro Cárdenas, luego de que el gobierno había amenazado con castigar a los civiles armados. Tenían que registrarse como policías rurales o enfrentarse a la ley. Pero la Policía Rural no convencía a Mireles, menos cuando incorporaba a gente como Luis Antonio Torres, El Americano, acusado de vínculos con una supuesta escisión Los Templarios llamada Los Viagras.El líder de las autodefensas no se distingue por la mesura en sus declaraciones. Fue de los primeros en desnudar la complicidad de las autoridades del PRI con grupos del crimen organizado. Culpó a dicho maridaje por la violencia en Michoacán. En el discurso del médico, las autodefensas representaban la respuesta ante el vacío del Estado. Una vez que el gobierno cumpliera sus funciones, sería hora del armisticio. El problema es que según Mireles faltaba mucho. El decreto presidencial del 15 de enero de 2014, en el que Alfredo Castillo fue nombrado Comisionado para la Seguridad en Michoacán, había servido de poco. Jamás se entendió con el enviado de Los Pinos. El diálogo, así lo pidió el médico, tenía que ser directo con Peña Nieto.Pero la respuesta de la Presidencia consistió en detener a Mireles. Desde entonces, está preso en un Centro Federal de Readaptación Social en Hermosillo, Sonora. Las cosas no han cambiado a pesar de la solidaridad de la gente, incluso de López Obrador o de senadores que han pedido una amnistía para Mireles.Mientras tanto, en entrevistas para Televisa y Radio Fórmula, El Americano y Estanislao Beltrán Torres, también conocido como Papá Pitufo –ambos apoyados por el gobierno federal- han aceptado que los hermanos Sierra o Los Viagras, como se les conoce, colaboran con ellos.Al final de cuentas, el preso número 5557 tenía razón. Pero al gobierno le importa poco. Bienvenido a México donde Mireles es un preso político gracias a políticos que deberían ir presos.


Sergio Gómez/@sergomezv