Último Round

¿Quién más pierde con la derrota de los maestros?

El psicoanalista alemán Erich Fromm afirma que el más fuerte de nuestros instintos, el de conservación, presenta un debilitamiento: “en la vida se requerirían cambios tan enormes que la gente preferiría una catástrofe futura al sacrificio que tendría que hacer hoy día”. Así explica la pasividad de la gente ante las hecatombes inminentes.


Continúa Fromm: “La descripción que hace Arthur Koestler de algo que ocurrió durante la Guerra Civil española es un ejemplo notable de esta actitud común: Koestler se encontraba en una cómoda quinta de un amigo cuando le informaron que avanzaban las tropas de Franco; sin duda llegarían durante la noche, y muy probablemente lo asesinarían; podía salvar su vida huyendo, pero la noche era fría y lluviosa, y la casa tibia y cómoda”.


¿Cuántas veces hemos visto venir un gran problema pero nos hemos quedado con los brazos cruzados? La crisis ecológica es uno de los ejemplos más notables de esta actitud. Somos apáticos, incluso, frente a lo que puede representar la extinción de la especie humana. Si ante las advertencias que nos brindan la ciencia y el planeta mismo, no somos capaces de movilizarnos, difícilmente lo haremos en otros escenarios.


Los siguientes días son decisivos para México: la lucha de la disidencia magisterial agoniza. Si los maestros disidentes pierden, será una derrota para el pueblo.


¿Por qué una derrota? Los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad, de Petróleos Mexicanos y, por supuesto, los maestros representaban quizá el ejemplo más cercano -para los ciudadanos de a pie- de que es posible obtener un empleo digno.


Durante muchos años, las plazas del gobierno federal significaron el Estado de Bienestar para cientos de miles de mexicanos: buena remuneración, estabilidad, seguridad social, vacaciones, aguinaldo, jubilación atractiva… Esto ha ido desapareciendo.


No se trata de una evaluación magisterial o –en el caso de CFE y Pemex- de una modernización. Se trata del desmantelamiento de las instituciones, por ende, de la extinción del Estado de Bienestar.


Todos tenemos un familiar, amigo o conocido que trabaja en Comisión, en Pemex o como maestro en una escuela pública. Pregúntele cómo pinta el futuro.


Si al gobierno mexicano no le interesa ofrecer un Estado de Bienestar para la mayoría de sus empleados ¿usted cree que lo hagan las empresas privadas?
Los maestros no deberían estar solos en su lucha.


@sergomezv