Último Round

El paraguas es solo para Michelle

Dices que Barack Obama es un caballero pero no creo que las mujeres en Siria estén muy de acuerdo. Quesque cuero mil, mira cómo trata a Michelle… ¡Bah! Las iraquíes le han de tener un pavor tremendo. ¿Todo un gentleman? Pregúntale a las afganas… y a las libias y a las yemeníes y a las somalíes. Habla con alguna chica de Pakistán para ver qué opinión tiene de Obama. Las ucranianas tampoco han de quererlo mucho.


Una cosa es encaminar a tu esposa regreso a casa; y otra, es encaminar a tus tropas para que también se regresen. Pero no. Durante los ocho añotes de la administración, los soldados estadounidenses continuaron en Medio Oriente, siguiendo las órdenes de su Comandante en Jefe.

Según el articulista de The New York Times, Mark Lander, Obama duró en guerra: “más tiempo que Bush o que cualquier otro presidente estadounidense”.


El cuadragésimo cuarto mandamás de los United nos enseñó que puedes compartir el paraguas con tu esposa o escoltarla mientras sube unas escaleras y casi al mismo tiempo ordenar un ataque militar a Yemen con huérfanas, viudas o asesinadas como saldo.


Tan solo en su último año de administración, el Premio Nobel de la Paz de 2009 le dio el visto bueno para que su Ejército lanzara 26 mil bombas en otros países. No lo digo yo, qué conste, eh, lo dice una organización gringa, el Consejo de Relaciones Exteriores o Council on Foreign Relations.


Pero en Facebook, Twitter, WhatsApp, en la tele y hasta en el barrio con la vecina argüendera, te cuentan que Obama es un buenazo. Cómo no, si lo comparan con Trump. En todos lados te la pasas escuchando que, a pesar de ser el hombre más poderoso del mundo, se da el tiempo de bromear con unos chamacos. Y mira cómo es con su esposa, qué linda pareja. Y sus hijas trabajan. Y tienen unos perritos. ¡Cosita! Entonces, tú terminas creyendo que los vas a extrañar.


Para ver si así cambias un poquito de opinión: ese tipo que piensas que es un caballero ordenó que 24 mil bombas se desplomaran en Siria e Irak tan solo en 2016.


El cielo en Medio Oriente se oscureció mientras Michelle echaba los últimos vistazos al que había sido su hogar durante los años más recientes. A miles de kilómetros de la Casa Blanca, otra mujer pudo observar, desde un refugio, que caía una bomba cerca. Ese año, sobre el suelo iraquí y sirio, cayó una bomba cada 20 minutos.  


No hay caballero ni paraguas para estas mujeres en la dura lluvia de metal y pólvora de Barack Obama.


@Sergomezv