Último Round

Ese no soy yo, nena

Cómo no recordar la mañana en la que, derrotado, solo acerté en tararear aquella canción. Como un murmullo, se colaba entre los labios la melodía desentonada. No la sabía de memoria. Nunca me aprendo las canciones de memoria pero siempre grabo su esencia como en una cinta magnética. Decir Nunca y decir Siempre es un decir. A veces –digo A veces- el soundtrack de la vida es un casete de dos lados en el que grabamos una canción encima de otra.


Esa mañana, me puse a tararear. Recuerdo que no pude ver mi mirada cansada, con esa fatiga que, como no es física, se esconde tercamente detrás de los ojos y hace que la cara se frunza sutilmente, como en la curva que dibuja la cola de un cometa de mal agüero. No había espejo para ver cómo la escoba me ayudaba a sostener el peso de repetir el argumento de mis aventuras amorosas.


Antes de salir de aquel cuarto donde guardo la escoba, podría haber disimulado pero no noté que me estaba encorvando. Nadie de los dos lo hizo.


Le pasé la escoba y se puso a barrer.


Comimos con el piso limpísimo mientras me daba cuenta que estábamos jugando a la casita. Yo hacía el papel del hombre del departamento recién habitado y ella el papel de la señora recién casada. Eso me ponía de malas y por eso me puse a tararear aquella canción.


Y también me acordé de Keren, cuando disfrutaba espiarme mientras yo hacía cosas sin importancia. Desde el umbral del baño de un motel, una tarde, vio cómo me pasaba la toalla entre los dedos de los pies. Qué lindo, dijo. Mis ojos sorprendidos examinaron los suyos. Decía, con un tono que ya había escuchado de otras voces, que le encantaba mi higiene. Volví la mirada hacia abajo porque sabía que ya no había para dónde hacerme. Una tarde, le escribí que estaba saliendo con otra, que iba en serio. No perdonó mi huida. A Paty, también le costó perdonarme. Nos acostamos varias veces pero jamás tuvimos sexo. Sayra lloró cuando, de alguna u otra forma, le dije lo que decía aquella canción. Con Sonia fue menos dramático.


Las extraño.
“It ain’t me, babe. No, no, no. It ain’t me you are looking for, babe”, la musiquilla vuelve a mí ahora que me entero quién ganó el Premio Nobel de Literatura. Me da gusto poder tararear su obra.


@sergomezv