Último Round

El mundo da vueltas y uno termina mareado

Les decía que el mundo da vueltas como perro que persigue su cola. Esa es la metáfora más precisa, la de un canino que, haciendo círculos, se intenta morder a sí mismo. Así están las cosas y uno, que ya anda trepado en este planeta, no tiene de otra más que aguantar las náuseas por tanto girar y girar sin rumbo.


O quizá, con un solo rumbo. Estimados pasajeros de la Tierra, se les informa que estamos por llegar al nuestro destino final: El Pasado. Que su estancia sea placentera.


Por eso, hay quien dice que las revoluciones no sirven de nada. Una revolución, entendida como un giro de 360 grados, al único lugar donde conduce es al punto de partida. Es una cuestión geométrica. Y también astronómica: la Tierra jamás detiene su movimiento de rotación.

Revoluciona a diario, da vueltas todos los días. Esa es quizá la razón por la cual volvemos a revivir de nuevo otra vez cosas que ya habíamos repetido con anterioridad allá de donde siempre retornamos. Como si el planeta fuera una máquina del tiempo. Nuestro DeLorean colectivo.


Por ejemplo, ahora que Washington ha vuelto a atacar Irak parece que retrocedimos 11 años, cuando Bush hijo mandó sus tropas a aquel país, o 24 años, cuando Bush padre encabezó la Guerra del Golfo Pérsico.


O parece que retrocedimos 60 años, si tomamos en cuenta que Rusia y Estados Unidos ahora se están repartiendo el mundo de nueva cuenta, como en la Guerra Fría. Justo como lo hicieron otras potencias, en otras épocas, en otros lugares.


Dice el cantautor español Ismael Serrano “siguen los mismos muertos, podridos de crueldad. Ayer, morían en Bosnia. Ahora, mueren en Bagdad”. Siguen los mismos muertos, como sigue el mundo dando vueltas.


En México, regresaron las petroleras extranjeras. Ya había regresado la banca privada y ya se había ido de nueva cuenta pero los giros del planeta la trajeron de vuelta luego del Fobaproa.


También regresó el PRI aunque algunos dicen que nunca se fue, como el hambre en el país o como los programas para combatirla: el Prospera, que antes era Oportunidades; y años atrás, Progresa.


Es un déjà vu, o como diría Luis Eduardo Aute, otro cantautor español, es una “estúpida manía circular”.


Les decía que el mundo da vueltas como perro que persigue su cola. Esa es la metáfora más precisa, la de un canino que, haciendo círculos, se intenta morder a sí mismo. Así están las cosas y uno, que ya anda trepado en este planeta, no tiene de otra más que aguantar las náuseas por tanto girar…

@sergomezv