Último Round

¡Qué muera Dios!

Ismael e Isaac eran hijos de Abraham, un hombre que hasta los 86 años no había podido tener descendencia. Pero Dios, que tiene a sus consentidos, vio que el anciano era bueno y lo bendijo con tantos hijos como las estrellas que adornaban el firmamento de aquel entonces.Así, le dio tanta descendencia como judíos, musulmanes, católicos, cristianos, similares y conexos hay en el mundo. Todos son choznos de Abraham y algunos tataranietos de Ismael o de Isaac, según la iglesia a la que se le endose la fe. La descendencia de Ismael son musulmanes; la de Isaac, judíos.Así, palabras más, palabras menos, comenzó parte de esta historia del hombre, la que según José Saramago, es la historia de sus desencuentros con Dios. O, este el caso, la historia de los desencuentros con los dioses, porque el Dios de Abraham, que todo lo puede, tuvo que partirse para estar con cada hijo, en ambas trincheras cuando la guerra estallara. Dios de los Ejércitos, al fin y al cabo.Así, pues, han transcurrido los siglos sin que estos dioses, el de Israel y el de Mahoma, hayan podido ponerse de acuerdo. ¿Por qué las guerras en Medio Oriente? ¿Por un pleito entre medios hermanos?Dice Bob Dylan que nunca debes hacer preguntas cuando Dios está de tu bando. Hay que evitar cuestiones cuando no existen respuestas convincentes. Ahí entra Dios, que justifica nuestra irracionalidad. Ya ven, no hay pueblo que no se haya creído el pueblo elegido, según Jorge Drexler. Y para seguir con las citas de cantautores, se suma Ismael Serrano, quien ante la guerra, lanza una condena: “y si es en su nombre, yo maldigo a Dios”.José Revueltas expone de manera magistral la interminable estupidez del hombre, que inventa guerras y dioses a su imagen y semejanza: “Toda la locura y la terquedad del mundo en nombre de Dios. Dios de los Ejércitos; Dios de los dientes apretados; Dios fuerte y terrible, hostil y sordo, de piedra ardiendo, de sangre helada”.Sigue: “Dios se había acumulado en las entrañas de los hombres como sólo puede acumularse la sangre, y salía en gritos, en despaciosa, cuidadosa, ordenada crueldad. En el Norte y en el Sur, inventando puntos cardinales para estar ahí, para impedir algo ahí, para negar alguna cosa con todas las fuerzas que al hombre le llegan desde los más oscuros siglos, desde la ceguedad más ciega de su historia”.Mejor que muera Dios, esa excusa que utilizan los bancos, las petroleras, la industria armamentista, las iglesias... para hacer lo que mejor saben hacer: dinero.


Sergio Gómez


twitter: @Sergomezv