Último Round

A la generación del 68

Creíste que fue una derrota, verdad. La plaza vacía, manchada de sangre, como en aquella otra masacre ancestral. Y el silencio. Tanto silencio tan parecido a aquel que se instala después de un accidente automovilístico.El parte oficial era, el parte oficial es una mentada de madre, una putada, la más ojete de todas las ficciones. Una ficción que utilizó tanques de guerra de verdad, sí, de guerra de verdad.Creíste que fue una derrota cuando el decreto presidencial ordenó escupir en la tumba sin lápida ni cruces ni flores, en el lugar desconocido del eterno cansancio del compañero. Porque el compañero está muerto. Y uno, por alguna sinrazón, estaba vivo, encarcelado pero vivo, desaparecido pero vivo, muerto de miedo pero vivo.Estabas vivo, no digas que no. Estás vivo ahora. Aunque imagino que por aquellos días debiste haber pensado lo contrario. Cómo puede la vida entre tanta muerte. Pero puede. Estás vivo. Lo sé porque tres años después saliste a demostrarlo. Fue un jueves de corpus. Me platicaron.La misma historia, carajo. Las calles manchadas con la misma sangre, como en aquella otra masacre. Y el silencio. Tanto silencio tan parecido a aquel que se instala después de un choque.El parte oficial era, es, digo, una mentada de madre.Te creíste derrotado, verdad que sí. Verdad que pensaste que ahora sí todo había terminado de terminarse.Pero no. Verdad que no. Verdad que estabas equivocado pero no derrotado. Los susurros de los sobrevivientes se encargaron de marcar al simio como una res, como a Caín, mejor dicho, con la marca de la culpa. Y quien lo sucedió llevó en sus iniciales la aplastante carga de Los Estudiantes Asesinados.Llegaron otros como ellos. Hubo una crisis y otra y otras crisis, así, muchas crisis. Incontables crisis. La ciudad tembló y entre las grietas se coló la figura del Regente. La oposición ganó pero se cayó el sistema. Hubo magnicidios, levantamientos en armas, errores como el de diciembre. A la otra oposición sí le permitieron llegar al poder pero no fue oposición. Regresó la gente del simio. Jamás se fue.Tuviste hijos, nietos, hambre, un título universitario, un trabajo como burócrata, uno de tiempo completo, un negocito, calvicie, canas, otros sueños, dolor de espalda y algo de amnesia. Es un mal hereditario, lo sé, yo también lo tengo.Pero hoy me acordé que quizá se te olvidó que no fue una derrota, verdad, que de algo sirvió el movimiento, que si no, yo no estaría aquí, tratando de que hagas memoria. Diciéndote que no olvides que el 2 de octubre no se olvida.Ah, ya se me estaba olvidando darte las gracias. Gracias, pues, me heredaste la mala memoria pero también tus sueños. Otro mundo es posible, verdad.


Sergio Gómez/@sergomezv