Último Round

La desestabilización. Los desestabilizadores

Cuando Evo Morales ganó las elecciones con 54 por ciento de los votos, el fervor de sus seguidores era enorme. Por primera vez, un indígena gobernaría Bolivia, un país donde seis de cada diez personas son quechuas, aymaras, achiquítanos y guaraníes.Sin embargo, Morales llamó a la mesura. En sus primeras palabras de ese 18 de diciembre de 2005, luego de conocer que el voto le favorecía, lanzó una advertencia. Viene lo más difícil, dijo frente a miles que celebraban el triunfo.Efectivamente, sería un camino difícil, obstaculizado por las cúpulas empresariales, por la élite de la Iglesia Católica, por los grupos de poder.Un camino difícil como el que anduvo Hugo Chávez cuando un par de años atrás, en abril de 2002, sufrió un golpe de Estado luego de una marcha convocada por el gremio patronal de Venezuela.Un camino difícil como el que se encontró Rafael Correa en Ecuador, cuando la policía intentó derrocarlo en septiembre de 2010.Los intentos de desestabilización de los países sudamericanos tenían la firma de Estados Unidos. Años después, gracias a las filtraciones de Julian Assange en Wikileaks, buena parte de las acusaciones de los presidentes serían confirmadas. Washington apoyaba a la oposición. La ha apoyado e incluso la apoya.Muerto Hugo Chávez, Nicolás Maduro se sacó la rifa del tigre: la presidencia de Venezuela con una oposición dispuesta a boicotear su mandato.Se trata de una vieja historia para los cubanos. La isla, que hasta la fecha sufre un embargo comercial por parte de uno de los mayores consumidores del orbe, conoce de pe a pa este guión.La desestabilización, a través de la movilización social, es una práctica común en todo el planeta. Así cayó Hosni Mubarak en Egipto, por ejemplo. Luego de meses de marchas en su contra. A veces existe la mano de potencias extranjeras y otras veces no. Es decir, no siempre la protesta es genuina.Ahora, situémonos en México. Tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las calles se han inundado. ¿Cuál es la reacción oficial? “Pareciera que (las protestas) respondieran a un interés de generar desestabilización, de generar desorden social y sobre todo de atentar contra el proyecto de nación que hemos venido impulsando”, dijo Enrique Peña Nieto.En países como Bolivia, Venezuela, Ecuador y Cuba la desestabilización llegó de manos de quienes habían visto afectados sus intereses por las decisiones de los gobiernos: extranjeros, empresarios, iglesia…¿Quiénes “desestabilizan” a México? ¿Quiénes han sido los principales afectados con las acciones del Estado Mexicano?La respuesta dirá si la protesta social es legítima o no.


Sergio Gómez