Último Round

Así, da vergüenza ser maestro

Heredé una plaza magisterial. Desde entonces, quedé agremiado al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. No estoy muy orgulloso de ello aunque me gustaría estarlo.Sucede que me agrada bastante la idea de pertenecer a un sindicato: creo en la organización de los trabajadores como una herramienta para hacer frente a algunos de los males que vienen con la explotación, es decir, el sindicalismo es la aspirina contra las jornadas laborales largas, los salarios bajos, los despidos injustificados…

Dicen que decía Lenin que a pesar de que la lucha sindical no busca la abolición de la propiedad privada sino que traza solamente objetivos a corto plazo –o en otros términos, objetivos económicos como el aumento del aguinaldo- es un instrumento que no suprime el sometimiento del trabajo al capital.

Como lo dicho por Lenin está en ruso, hay que traducirlo al mexicano: los sindicatos están para que los empresarios no se jodan tan gacho al empleado.

Está bien que lo jodan pero no tanto.El caso es que desde el día en que firmé el contrato como maestro, una tajada de mi salario se fue en cuotas sindicales. A cambio, el gremio prometió respaldarme ante cualquier atropello a mis derechos laborales. Así es el trato, en teoría.

Estaría orgulloso de pertenecer al SNTE pero mis representantes sindicales no han hecho su chamba. Entiendo que debe dar miedo levantar la voz luego de que se dieron cuenta que en México no solamente son encarcelados los líderes sociales subversivos –vea el caso del ex dirigente de la APPO, Flavio Sosa- sino también son apresados líderes sindicales cercanísimos al poder –entérese quién es Elba Esther Gordillo-.

Con esos antecedentes, debe ser difícil articular una contraofensiva ante la amenaza del gobierno de controlar no solo el otorgamiento sino también la permanencia de las plazas laborales.

Pero a los dirigentes no debería temblarles las piernas conociendo el número de agremiados al magisterio.

En fin, cómo quejarme. No es justo hacer este berrinche si yo, como trabajador y principal afectado, tampoco he hecho nada.

En cambio, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la disidencia magisterial, sí le ha respondido a sus agremiados… Ahí están las consecuencias.

Sergio Gómez


twitter: @Sergomezv