Último Round

No creo en la democracia

No creo en la democracia. No me refiero a aquella concepción gringa en cuyo nombre se desestabiliza o se invade a un país petrolero que tiene un gobierno opositor. Aunque tampoco creo en esa democracia, hoy quiero decir que no creo que las mayorías –según nos dan a entender- deban decidir el rumbo de todos.

Para eso tienen que pasar muchas cosas.Como maestro, me ha tocado organizar la elección del jefe de grupo. En la presentación de propuestas, le toca el turno al muchacho que inventó un chisme sobre una compañera, ese que casi no va a clases, el que está a punto de perder el semestre. Se para al frente y –a pesar de que está fuera de su alcance- ofrece más vacaciones para todos.

Qué más ofreces, le pregunto. Su respuesta es un bailecillo que le hace ganar un montón de aplausos y, por supuesto, la votación. Entonces, se convierte en el representante.

¿Acaso hay alguna situación que se asemeje más a los procesos electorales del país?Ciudadanos que desconocen lo que está en juego o cómo funciona el sistema de gobierno, difícilmente pueden tomar una decisión madura respecto a su futuro político.

¿Cómo vota un pueblo con el velo de la ignorancia? Es conveniente tener en cuenta que la propaganda está reducida a mostrar la imagen del político y dar a conocer su eslogan de campaña. Ambas cosas dicen poco del personaje y de cuál es su verdadero plan de acción.

Si acaso, dicen algo sobre quién le diseña la campaña que no es lo mismo que hablar sobre los intereses genuinos del candidato.Otra cosa, en un país con una pésima distribución de riqueza, el factor económico es determinante en la intención del voto.

Para no ahondar tanto en el tema lo explico brevemente: la pobreza abarata los votos; cierra la puerta para que la gente tenga presente que las migajas de hoy serán el hambre de mañana.

Por eso no creo en la democracia. ¿Qué acaso Hitler no fue elegido por una mayoría? ¿Qué acaso Trump no es el aspirante más popular?En resumen, para poder depositar la confianza en las mayorías, tendríamos que haberle apostado antes a la educación y a un sistema que moderara la opulencia y la indigencia.A pesar de todo, cada que puedo voy a votar.

Todavía guardo una esperanza –pequeña quizá pero esperanza al fin de cuentas- en que hay una vía pacífica para cambiar las cosas. Todavía creo en la democracia. Me refiero a la verdadera democracia. 


Sergio Gómez/@sergomezv