Último Round

Que ya se acabe el Mundial

Yo también quiero que termine el Mundial. No es solo que esté harto del tema sino que caí en la cuenta que si para algo sirven las copas del mundo son para restregarnos la prisa que lleva el tic tac de las horas, de nuestros días que nunca han sido nuestros. Gracias al torneo de la Fifa, medimos la vida en lapsos de cuatro años.El futbol todo lo toca. Al descongelar los recuerdos, queda su tufillo: “El tío murió un día antes del partido contra Estados Unidos, ese en el que nos eliminaron los gringos” o “La niña de Mary ya cumplió cuatro años. Me acuerdo porque nació cuando el Mundial de Sudáfrica”.Al futbol lo sufrimos, la mayoría de la gente, no en la cancha ni en la banca ni en las gradas, sino frente al televisor, donde los sueños se hacen todavía más pequeñitos, donde no valen ni un quinto. Quise decir Ni un quinto partido.Nací un año excepcional para el futbol mexicano. Mi mamá dio a luz en un hospital público de Gómez Palacio, Durango, tres meses antes de que México pasara a cuartos de final, 96 días antes del golazo de Manuel Negrete contra Bulgaria. Éramos anfitriones en aquel glorioso junio de 1986, mes en el que Dios quiso echarle una mano a los argentinos.De eso ni me enteraré sino hasta después. En 1986, este punto de la historia, ni siquiera me habrán salido dientes; seré una especie de feto desnutrido que parece salchicha, según mamá. Pero la prisa de las horas, su tic tac impaciente hará que me convierta en un niño, desnutrido, sí, pero con unos dientotes estilo Luis Suárez. Eso dirá mamá.No iremos a Italia 90, así que escucharé hablar sobre Negrete y los goles de Diego Armando hasta 1994, cuando los medios sigan con lo suyo de diario y de de cada cuatro años: el futbol.El panameño Edgardo Franco pondrá el ambiente: “Todo mundo en la tribuna comienza a gritarah. Este año los latinos vamos a ganarah. La Copa Mundial la vamos a llevarah”, cantará, con un ritmo tan pegajoso que la tonada quedará en mi mente hasta quién sabe cuándo.Pasarán más mundiales: Francia, Corea-Japón, Alemania, Sudáfrica. Aquel cantante panameño, conocido también como El General, quedará en la historia como el padre del reggaetón. Maradona se salvará de morir, luego se convertirá en presentador de televisión. De Negrete, el que metió el único penal de México en aquel quinto partido, no sabré mucho.En fin, iba a lo siguiente: quiero que acabe el Mundial. Para ya no atormentarme con la idea de que he “vivido” siete copas del mundo, 28 años, pegado a la pantalla de televisión. 


Sergio Gómez/@sergomezv