Último Round

Qué habrá sido de Shantu

Será una promesa. Bueno, casi una promesa. Le diré que trataré de ir a aquel sitio, que mañana haré las reservaciones. Cuando suba al taxi sin haberme dado su número, feisbuc o ya de perdido un apartado postal para enviarle una tarjeta en su cumpleaños, sabré que, si me da por verla de nueva cuenta, tendré que recibir 2017 en el mismo lugar que ella.           

La penúltima noche del año me sonríe. La vida nocturna de Turquía tiene sus peculiaridades: los cadeneros tienen la costumbre de impedir el paso a los hombres que van sin pareja. La idea es que uno no esté sobre las mujeres como empresario tras los contratos gubernamentales. Pero en este no es así. Aquí sí se puede, digamos, llegar a la mesa de tres chicas iraquíes y hacer el papel del latin lover: recitar a Sabines o cantar una de José Alfredo aunque el único que te entienda es David, el amigo catalán que acabas de hacer en el hostal en el que te quedas. Aquí si se puede, digamos quedar de verse en Reina, el restaurante-bar de moda.

Cuando uno trae el corazón roto, así lo lleva a todas partes. Lo mismo a Monterrey que aquí, a este bar de Estambul. Con el corazón en pedacitos, buscando consuelo en los bonitos ojos kurdos de Shantu, le diré que mañana nos vemos. El taxi que la lleva se esconderá entre las serpenteantes calles de la ciudad.

Más de 30 personas, en su mayoría extranjeras, fueron asesinadas mientras celebraban el inicio del nuevo año en un restaurante de Estambul. De acuerdo a los primeros reportes, un hombre vestido de Santaclós disparó a quienes se encontraban en el exclusivo lugar ubicado a las orillas del Bósforo.

Mi arrepentimiento por no haber ido a la cita, se terminará cuando lea la noticia. El saldo final será de 39 personas muertas y más de 70 heridas. Las crónicas dirán que el asesino se aseguraba que las víctimas no quedaran con vida, por eso les volvía a disparar a quemarropa. Por eso, muchos prefirieron lanzarse a las frías aguas del Bósforo en el intento desesperado de salvar la vida.

Entonces, agradeceré la apatía de David para celebrar en grande y en Reina aquel año nuevo. Buscaré la lista de fallecidos y heridos. Las notas periodísticas hablarán de dos iraquíes muertos pero solo mencionarán un nombre. Maldeciré a las grandes potencias quienes están detrás del terrorismo y me seguiré preguntando, con el corazón aun más roto, qué habrá sido de Shantu.


twitter: @Sergomezv