Último Round

Reforma Energética, ganancia de otros

El fin último de toda corporación es la ganancia. En cambio, el Estado, al menos en teoría, tiene como principal objetivo el bienestar de sus gobernados. Este argumento ofrece la principal base para los que se oponen a la privatización.

Esta semana, el gobierno de Estados Unidos anunció que había terminado de vender el 60 por ciento de las acciones de General Motors.

Para tener una idea de la magnitud de la corporación que hasta hace poco pertenecía en parte a los contribuyentes estadunidenses, basta con traer a colación una de las frases pronunciadas por Stella, personaje del clásico de suspenso The Rear Window (Alfred Hitchcock, 1954): “Cuando General Motors tiene que ir al baño diez veces al día, todo el país está listo para irse por el drenaje”.

Ante el panorama financiero y económico en 2009 (el sistema entraba en otra de sus crisis cíclicas) Barack Obama rescató al gigante automotriz. La empresa pasó a manos de los contribuyentes; como era lógico. El erario, al final de cuentas, había servido para salvar a la corporación de la bancarrota.

El rescate de la GM no se trataba de un rescate estilo Fobaproa (en el que a los bancos en México se les inyectó dinero del erario pero los dueños siguieron siendo los mismos). Se trataba de una suerte de nacionalización. Una paradoja, ya que Estados Unidos funge como símbolo casi inequívoco del libre mercado.

Pero Obama no tardaría mucho en virar el timón hacia la derecha. Vendió GM. La decisión, de acuerdo al cineasta y activista Michael Moore, constituye la pérdida de una oportunidad dorada: “no solo de salvar cientos de miles de trabajos sino de dirigir a GM lejos de los motores de combustión interna (también conocidos como Asesinos del Planeta Tierra) y crear una compañía de transporte del Siglo XXI”, escribió en su cuenta de Facebook.

¿Cuál es el fin último de las corporaciones? La ganancia. Si las prácticas ecológicas son costosas ¿para qué cambiar los esquemas? Si los salarios altos son una merma ¿para qué mejorar las prestaciones de los trabajadores? O, por otro lado, si los sobornos a funcionarios traen más y mejores contratos ¿por qué no hacerlos?

Ese es el espíritu de las corporaciones, esas que ahora se harán cargo de uno de los principales recursos de los mexicanos: el petróleo. Eso, si la gente no sale a la calle.

 Sergio Gómez/@sergomezv