Último Round

Ratones votando por gatos

El humano es el ser más autodestructivo que existe. Bueno, está Dios –que creó al hombre- y luego aparece el humano encabezando el ranking. Ningún mortal es capaz de cometer los mismos errores de manera tan insistente como nosotros, los descendientes del mono.


Con qué autoridad intelectual nos burlamos de los perros que persiguen su cola cuando los seres humanos preferimos pasar nuestro tiempo de ocio frente a la pantalla de televisión, de la computadora, del celular o frente a una botella de cerveza, tequila, güisqui, ron, qué sé yo. Eso resulta más absurdo que intentar clavarle el diente a nuestro propio trasero.


En su rutina de 1983, Bill Cosby lo cuenta de una manera cómica: es fin de semana; la gente sale “a pasar un buen rato”. Algunas copas después, cuando el alcohol busca salir por donde entró, la fiesta termina en el baño, muy cerca de la taza: “ahora, estás listo para poner tu cara en un lugar que no fue hecho para poner la cara”. El comediante recrea el sufrimiento por el que pasa una persona ebria a punto de vomitar: “a eso se le llama ‘pasar un buen rato’”.


Al final de cuentas, no solo es como si persiguiéramos nuestra propia cola, es como si alcanzáramos a morderla. La razón –desarrollada a lo largo de millones de años de evolución- nos ha dejado un montón de sinrazones.


Vaya que somos autodestructivos. No solo la borrachera es un ejemplo de los flagelos que nos propinamos. Está la política, por ejemplo. Basta con ver los nombres que aparecen en la boleta para darnos cuenta.


A principios de siglo XX, los socialdemócratas  canadienses crearon una fábula muy adecuada para ilustrar esto: Mouseland es una tierra de ratones gobernada por gatos negros. Cuando los ratones se cansan de la autoridad, votan por gatos blancos. Cuando se hartan de los blancos, vuelven a intentar con los negros. Incluso, hacen la luchita con un gobierno de coalición: gatos de ambos colores. Un día, a uno de los roedores se le ocurrió la idea de postular a un ratón. Pero los de su especie lo tacharon de comunista.


Podemos inferir que los canadienses de antaño viajaron al futuro, llegaron a nuestro país, estudiaron la historia reciente de México y, de vuelta al pasado, escribieron Mouseland. Eso o quizá que, como buenos borrachos, conocían lo autodestructivos que somos los humanos. ¡Salud!

@sergomezv