Último Round

Oda a Lisa Simpson

La culpa es de Lisa. Desplazó a Bartolomeo J. Simpson como el ejemplo a seguir cuando buena parte de toda una generación se aburrió de tanto ocio y cambió las resorteras por libros; travesuras por activismo; Bart por Lisa.La actitud contestataria de la niña amarilla contagió a algunos de los nacidos en los 80, a los que fuimos educados por la niñera electrónica y a los que nunca tuvieron contacto con la genial Mafalda de Quino, la Lisa Simpson Latinoamericana.Corrijo: Lisa, la Mafalda gringa.La vocecilla de la hija mediana de la familia de Springfield se convirtió en la conciencia de los que crecimos en un planeta cambiante. Un mundo en el que, al cabo de unos años, las consolas de videojuegos eran sustituidas por otras, vertiginosamente. Ahora, el Atari es una pieza de museo. Incluso, los 16 bits del Sega Genesis o el Supernintendo con los que alguna vez quedamos sorprendidos. Llegaría el Nintendo 64, el Sega Dreamcast, las computadoras de escritorio y los primeros Playstation y Xbox. La carrera de los bits nos enseñó que, en la vida, en esta perra vida, la única constante es el cambio.Aprendimos a desprendernos de lo viejo. A consumir y consumir y consumir. La cultura de lo desechable: adiós, casete de cinta magnética; bienvenido, cd. Adiós cd, bienvenido, DVD con archivos mp3… Todo ha de caducar en algún momento.    Un día, ya maduros, notamos que entre tanta transformación había algo que permanecía tal cual. Hasta el muro de Berlín, derribado, recordaba que el socialismo tenía que hacer ajustes pero el Sistema, el establishment de Occidente, no.El capitalismo seguía intacto. Burlándose del sueño del Che Guevara –y de nuestros padres y abuelos- del Hombre Nuevo.¿Y nuestros sueños? Se limitaban a poder vivir en una mansión con algún tío rico. Cual Príncipe del Rap.Pero la realidad, como en película VHS, le dio rewind a nuestro deseo de tener una vida cómoda. Nos toparíamos con devaluaciones, desempleo, balaceras y masacres.No importaba; Estados Unidos nos había dado un arma. Paradójicamente, a través de la TV. En una caricatura de personajes amarillos, encontraríamos la respuesta a la inmovilidad del Sistema.En tiempos de redes sociales, la pequeña liberal, ecologista y vegetariana, Lisa Simpson, es madre de los movimientos del hashtag: #OccupyWallStreet, la #PrimaveraÁrabe, los indignados españoles del #15M y nuestro efímero #YoSoy132. Algo más que una ciberrevolución de café Starbucks, más que una moda hipster: salir a la calle.Por enseñarnos, a esta generación, a rechazar la mediocridad, el orden impuesto. Por enseñarnos a luchar, a no conformarnos. ¡Larga vida a Lisa Simpson!


Sergio Gómez @sergomezv