Último Round

México, campión del mundo mundial

El gran problema de lo que llaman Democracia es que el Pueblo no está así muy muy despierto que digamos. Para describir lo que ha pasado en México durante este milenio que estamos estrenando, existe una versión del microcuento de Augusto Monterroso que circula en internet: “Y cuando despertó, dio dos vueltas sobre su tapete y se volvió a dormir”. La imagen es la de un canino en reposo, la del México que nada tiene de mágico pero sí de perro echado.


El cálculo más exacto de la situación actual de la nación consiste en que si hoy se realizaran las elecciones presidenciales, Oribe Peralta se llevaría el carro completo. Cuantimás ahora que los héroes encuentran “la puerta falsa” (para expresarlo en términos periodísticos); el Subcomandante Marcos se suicidó con su propia pluma, por eso a México le quedan pocos salvadores: Oribe y el Chapulín Colorado (Andrés Manuel no cuenta porque en la tele dijeron que es un peligro para México).


La gente ya no busca caudillos sino goleadores. ¿Quién es Emiliano Villa o Pancho Zapata? ¿En qué equipo jugaban? ¿A cuántas finales de la Champions llegaron? Si la Revolución se hace a tiros debe ser con tiros al arco ¿no?.. Con goles, con copas de la liga eme equis, con campeonatos del mundo.


Les decía algo así como que la Democracia está sobrevalorada. Pero no es cosa nueva. En tiempos de Cristo, andaban en las mismas. ¿Qué acaso no fue una decisión democrática aquella de soltar a Barrabás?


Bonita cosa: mientras Jesús tenía que andar multiplicando el pan, los romanos andaban instalando carpas de circo. Ahora, inauguran estadios de fut. La postmodernidad no es más que una revolcadita del pasado con un nombre muy hipster. ¿Posmodernidá? ¡Parfavar!


Todo este rollo es para informarles lo que ya muchos sabían: las petroleras obtendrán su negocio en México mientras el odio nacional va a parar en los equipos de Camerún, Brasil, Croacia y, obviamente, en los jugadores mexicanos, en el Piojo y en los directivos de la Federación Mexicana de Futbol. Al final de cuentas, la culpa de la desgracia nacional no será de Enrique Peña Nieto ni de Videgaray ni de Osorio Chong ni de Coldwell ni de la mafia en el poder. No, señores, no se equivoquen: la culpa es de Layún.


Para quienes sostienen que el Mundial no es un distractor, que el futbol solo dura dos horas, les tengo un argumento tan bueno como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo juntos: si el futbol no fuera un distractor ¿estaríamos debatiendo si es o no un distractor?
En fin, solo espero que con el moche que se lleven las autoridades por la entrega del negocio petrolero, compren la Copa del Mundo. Digo, para tener algo qué celebrar.


@Sergomezv