Último Round

La Malinche y La Muerte

Meses antes de su fallecimiento, José Guadalupe Posada elaboró un grabado para criticar a quienes renegaban de sus raíces. En aquellos años –el alba del Siglo XX- la postal fue bautizada como Calavera Garbancera. El título hacía alusión a los vendedores de garbanzos que, siendo indígenas o mestizos, se hacían pasar por europeos. De inmediato, el personaje fue adoptado por los mexicanos como la representación de La Muerte.
En el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, Diego Rivera le da al personaje el nombre de La Catrina. Rivera homenajea precisamente a Posada, quien de manera gentil, cede su brazo derecho para acompañar a la pálida dama. Como si ambos contrajeran nupcias perpetuamente.
La calavera de Posada ha encontrado un nicho privilegiado en el imaginario colectivo de un pueblo. Pocos íconos llegan y permanecen ahí. Desde hace más de cien años, la parca ideada por el nacido en Aguascalientes ha compartido un lugar especial, por ejemplo, con la Virgen de Guadalupe, esa figura plasmada sobre la vestimenta de un nativo americano.
¿A qué se debe tal penetración? ¿Qué características tiene La Catrina para ser asimilada de esa manera? ¿Qué reflejo del mexicano podemos observar al analizar dicho fenómeno?
La Malinche –no la figura histórica si no la concepción que tenemos del personaje- constituye, igual que la Calavera Garbancera, un símbolo de la negación del origen.
La Catrina y La Malinche comparten más semejanzas: ambas son figuras femeninas que, en una sociedad machista, se convierten en culpables de las tragedias, tanto las individuales como las colectivas.
Por ejemplo: en la visión anquilosada del México Profundo, el de la xenofóbica exaltación del indigenismo, La Malinche constituye el puente por el que cruzó la perdición de una nación. Una nación que, por cierto, en ese entonces ni existía. Ahí vinieron los males para México, de acuerdo a ese enfoque arraigado entre quienes habitan este territorio.
La Malinche, entonces, es una mujer que niega su origen. La Catrina también. La Malinche es traición. La Catrina es la Malinche. La traición es La Muerte.
Ahora, en Día de Muertos y en tiempos de reformas, conviene conocer esta óptica. Resulta útil saber por qué es tan redituable, en el cuadrilátero de la política, llamar traidor al oponente.




@sergomezv