Último Round

Échenme la tierra encima con todo e impuestos

Desde que el mundo se convirtió en este mundo existen los impuestos. Para algunos, representan el robo que hace el Estado a sus ciudadanos y, para otros, los impuestos son exactamente lo mismo. Pero, diría Joseph Stiglitz: “llevan el manto de la legalidad”. Así funciona este atraco, a plena luz del día.

“Los impuestos son inevitablemente dolorosos”, sostiene el mentado economista. Casi siempre duelen más que cuando uno se arranca los vellos de la nariz, que la reforma laboral o que la eliminación de la selección mexicana en aquel hexagonal conocido como de la muerte.

Cómo nos cala hasta dentro del fondo del alma cuando vemos que el fisco derrocha el motín extraído de nuestros cochinitos en el pago de intereses para las deudas de los estados, en el Fondo Bancario de Protección al Ahorro –also known as Fobaproa- o en el sueldo de ese bueno para nada, compadre del conocido de un amigo, ese que llegó a diputado local y por el que ni votamos.

Siempre ha dolido. Y así como ahora, siempre ha habido quejosos.

A un tal Jesús de Nazaret, por ejemplo, le hacían el fuchi porque era cuatachón de un cobrador de impuestos, un tipo que andaba de cobrón, pues.

Y más adelante en la historia, por allá de finales del siglo décimo octavo, unos revoltosos gringos –que todavía ni eran gringos- quejábanse de la injusticia fiscal. Esta banda de ultraderechistas conocida en el ambiente gay y entre los heteros como el Tea Party impulsó una lucha armada que a posteriori llevó el nombre de Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América. Una de sus consignas fue: “la tributación sin representación es una tiranía”. Lo gritaban in English, of course y quiere decir precisamente lo que dice la frase.

El caso está en que el mundo y este país bombardeado “por las reformas estructurales que México tanto necesita” requiere lo que el economista y político Julio Boltvinik llama economía moral, esa que funciona como un contrapeso al libre mercado. Explica: “el alza del precio del pan puede equilibrar la oferta y la demanda del pan, pero no resuelve el hambre de la gente”. Posoye.

Hablando de pan ¿por qué tanto circo por el aumento de impuestos? Ni que viviéramos en una nación con gobernantes que carecen de representatividad, en un país sin empleo, con pobreza extrema e inseguridad. ¡Arriba el alza en los impuestos! y de una vez ¡que nos echen la tierra encima!

@sergomezv