Último Round

Convertirse en leyenda

Sabía que la historia no era verdad. Lo supe porque, recién comencé a contarla, él me lo dijo. Interrumpió con cortesía para aclararlo, para decirme que era mentira. Pero a mí me valía un cacahuate. Yo le quería contar la historia y él quería escucharme.

Alguien me platicó que una vez había escuchado en no sé dónde, en algún programa de radio o de tele, una entrevista contigo. Eso le dije. Ahora resulta que la entrevista nunca ocurrió, según dices, pero lo que supuestamente platicaste, me parece genial. Así que… 

Él quería saber en qué acababa el cuento porque, cuando terminó la entrevista, esta otra entrevista que le hicimos en el estudio de televisión donde trabajo, ahí, pues, durante un corte comercial, me pidió que le siguiera contando. Eso hice.

Qué era lo que supuestamente decías aquella vez. Te preguntaron sobre las dificultades que habías tenido durante el desarrollo del proyecto. Tú contestabas que lo habías abandonado porque estabas desencantado, que no le veías sentido. Pero un día, debió ser un buen día o una buena tarde, en fin, una vez, cuando ibas en un taxi, el chofer te confesó que a veces, cuando él andaba agüitado, veía esa pared y se le pasaba. Iban pasando cerca de una de las pintas que tú habías hecho hace ya rato.

Que qué chingón, así te dijo el hombre, que había gente como la que escribió esa frase ahí, a la vista de todos. Qué chingón que en este mundo hay gente como tú, así dijo.Imagínate.

Para el taxista la perra vida era menos perra solo porque a ti, a ti que habías subido por casualidad a ese coche, se te había ocurrido pintar esa pared.

Lo curioso es que él no sabía que eras tú el que andaba pintando paredes. Cómo iba a saberlo. Y tú no sabías, cómo ibas a saberlo, que aquel proyecto de andar pintado frases ablandaba los duros días de aquel hombre.

Entonces, fue en ese instante cuando decidiste volver a salir con el bote de pintura. Entonces, fue cuando toda la ciudad y después las ciudades, qué digo las ciudades, los países, cuando menos las calles de varios países, se fueron llenando de poesía. Gracias a ti.Masomenos así va la historia. Eso es lo que cuentan de ti. Por lo menos, eso me contaron.

Me alegra haberlo conocido. Me alegra haberle contado aquella mentira porque, cuando me escuchó, cambió su rostro. Supongo que es la sonrisa incrédula que ponen aquellos que les acaba de caer el veinte de que se han convertido en leyenda.

Eso fue lo que pasó cuando conocí al fundador de Acción Poética.


Sergio Gómez/@sergomezv