Último Round

Como Colón

Colón no descubrió América; los americanos descubrieron a Colón, que llevaba más de un mes perdido en el Atlántico. Es curioso enterarse que un naufragio cambió el curso de la Historia.El hallazgo de Colón, o mejor dicho, el hallazgo de los americanos al encontrar a los marineros intentando desembarcar en el lugar erróneo, fue el cincel que redondeó al planeta, que antes era plano. También, y quizá sea la consecuencia más importante de este hecho, el encuentro de los mundos representa el mayor impulso que tuvo una corriente económica que parecía estar a punto de colgar los guantes: el mercantilismo.Gracias al navegante aventurero, que solo buscaba cómo ganarse la vida y otra ruta para mercar con Las Indias, el mercantilismo dio su última bocanada, una que le duraría medio milenio. Para ello, cambiaría de nombre: colonialismo, liberalismo, imperialismo, capitalismo… la misma gata, la que clava las uñas para no soltarse. La misma gata pero revolcada con tanta vuelta que da la Tierra.Entonces, se puede afirmar que el signo más representativo de la nueva era ocurrió el 12 de octubre de 1492, cuando los americanos recibieron a Colón. Otra época desembarcaba en las costas de la Historia: la modernidad. Con ella, llegarían las grandes promesas: un hombre podía nacer pobre y morir rico. Lo que pasaba es que una nueva clase social estaba desplazando a la anquilosada nobleza: la burguesía.La Revolución Francesa, ocurrida tres siglos después, no fue sino la guerra entre nobles y burgueses. Una continuación de lo que había iniciado en el ocaso del Siglo XV.El comercio, o como se le llamaría después, el mercado, se convirtió en la solución a los problemas de la humanidad. La libre empresa traería el progreso, escuela para todos, derechos humanos, equidad de género, paz, asistencia médica, arte…Aquello inició hace más de 500 años. El paradigma, ahora, ha agotado sus respuestas. Ya queda muy lejos el sueño moderno. Dice Boaventura de Sousa Santos: “la modernidad ha cumplido algunas de sus promesas, en ciertos casos incluso en exceso. Es un resultado de la obsolescencia en la medida en que la modernidad ya no está en condiciones de cumplir otra de sus promesas”.Aun hay esclavismo, hambre, desigualdad, guerra… Estamos ante el fin de una era y el inicio de otra. Una etapa de transición. Incierta.Vamos pues, en medio del mar, hacia lo desconocido. Esperamos llegar a buen puerto aunque, de bien a bien, no sepamos hacia dónde apunta la proa. Así, como Colón.


Sergio Gómez

twitter: @Sergomezv