Último Round

Carta a Santa

En lugar de cerrojos, puertas abiertas. Como los brazos abiertos de quien da la bienvenida. Rejas sin candados o cadenas. Ya sé, mejor que no haya rejas. Ni las de las jaulas con las que encerramos a las aves ni la de las cárceles en las que nos encerramos para capacitarnos en delincuencia.Que no haya prisiones. No que no. Que no haya cerrojos ni rejas para que no se nos ocurra encerrarnos en ningún sitio. Ni en el negocio ni en la cárcel ni en la casa. Mucho menos en casa.Coches sin alarma. De esos tampoco. Que desaparezcan las alarmas, las cámaras de vigilancia y las sirenas. Por sirenas, me refiero, a las de las patrullas, a las que usan los policías y los agentes de tránsito. Que no haya agentes de tránsito ni policías. Policías, menos.De una vez, un país sin ejército. Sin tanques de guerra, misiles, rifles y pistolas. Ninguna bala o cuchillo o quijada de buey para matar al hermano. Nada de eso. Un país sin armas. Ni atómicas ni químicas ni de pólvora ni punzocortantes. Un país sin muertes violentas.Que desaparezca el hambre también. Nunca más un niño muriendo de hambre. Nunca más. Que desaparezcan las pancitas inflamadas y las manos extendidas pidiendo una moneda.Que desaparezcan las monedas. Un mundo sin dinero. Sobre todo aquel dinero que es deuda, esa cosa llamada crédito. Sí, que se extinga el crédito primero y de a poco los billetes. Al final, el oro. Todo el dinero.Que no haya gente que tenga mucho dinero. Un mundo sin un solo rico y sin un solo pobre. Sin clases sociales. Que no haya un dueño de varios hospitales y alguien que no conozca hospital alguno.Es más, que no haya dueños de nada. Este es mi Ferrari, esta es mi bicicleta, esta es mi mansión, este es mi jacalito, nada de eso. No. Ningún dueño de grandes territorios o de naciones enteras.Nada de alambres de púas, de cercas o muros. Nada de casetas de vigilancia o aduanas. Que se borren las fronteras, las visas, los pasaportes, los permisos de trabajo. Que haya trabajo para todos. Para los músicos, los matemáticos, los ingenieros y los acróbatas.Que los jueces se retiren. También, los magistrados, los notarios y los árbitros. Algo así como cuando jugábamos futbol en la cuadra. Cuando nos acostumbramos a confiar en nosotros.Ya que andamos en esto, que no haya alcaldes ni gobernadores. Que se hagan a un lado. La petición no es para que renuncie el presidente. No, que no renuncie el presidente. Algo mil veces mejor, que no haya presidente.Algún día. No creo que sea mucho pedir. Si te fijas bien, te darás cuenta que muchas de estas cosas que ya están sucediendo.


Sergio Gómez