Último Round

Lo que Bakunin te dice pero que no quieren que sepas

¿Sabías que si el dinero del mundo se repartiera en partes iguales le tocaría a cada persona 760 euros al mes?


El economista francés Thomas Piketty expone el dato en su aclamado libro El capital en el Siglo XXI (2012). Obtiene la cifra de forma sencilla: la división del producto interno bruto a nivel mundial entre el número de personas que hay en el planeta. “Si se resta 10% por concepto de depreciación del capital y se divide entre 12, se advierte que esa cifra es equivalente a un ingreso promedio de 760 euros por habitante”, dice.


Si tomamos el tipo de cambio vigente durante el año de publicación de la obra, el ingreso mensual por cada habitante (sin importar si es un anciano o un recién nacido) sería de 13 mil pesos mexicanos. Por otra parte, si tomamos el tipo de cambio actual, podemos decir que le tocaría a cada persona del planeta 17 mil 600 pesos al mes.


Es evidente que en todo el orbe hay problemas de distribución de riqueza: el informe anual sobre el hambre de la Organización de las Naciones Unidas 2015 dice que 795 millones de personas pasan hambre. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 14 por ciento de la población tiene problemas financieros para comprar la comida que necesita. Los datos, publicados por la BBC, dicen que 6.9 millones de hogares, en el país más rico del mundo, han cambiado sus hábitos alimenticios por falta de recursos.


Dice el anarquista Mijaíl Bakunin: “Vemos inclusive pueblos que están abocados a una miseria excesiva y que, no obstante, no se mueven. ¿A qué se debe? ¿Estarán satisfechos de su posición? De ninguna manera. Proviene de que no tienen el sentimiento de su derecho ni la fe en su propio poder; y por no tener ese sentimiento ni esa fe, permanecen durante siglos siendo esclavos impotentes”. Gran parte de la pasividad de las clases bajas y sobre todo de las clases medias radica en el desconocimiento de cifras como las que aquí expongo. Para que un pueblo se sienta digno, es decir, para que se sienta merecedor, basta con que sea consciente a lo que puede aspirar. Lo que, de alguna manera, le están robando.


Solo un pueblo digno es capaz de indignarse. Solo un pueblo indignado puede revertir las situaciones adversas.


Dice Bakunin que a la miseria le sigue la desesperación y que si a eso se le suma un ideal común y la fe en que es posible lograrlo: “entonces la revolución social es inevitable, está próxima y ninguna fuerza podrá resistirla”.


@sergomezv