Último Round

Ayotzinapa: entre la memoria y el olvido

“Llorá pero no olvides”

-Mario Benedetti-


Cuando la Procuraduría General de la República anunció que los restos hallados en Cocula serían enviados a la Universidad de Innsbruck para su identificación, el panorama difícil que tenía ante sí el gobierno federal empezó a mostrar mejoraría.Como los austriacos tardarían alrededor de tres meses en obtener los resultados, la presión sobre el gobierno disminuiría con el paso del tiempo. La espera –en este caso, necesaria- constituía una válvula de escape ante la rabia que llenaba las calles del país: las protestas no solo tuvieron lugar en la capital; decenas de ciudades fueron escenario de la indignación ciudadana por la desaparición de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa. En ese momento, la procuraduría ya había dilatado la presentación de las pruebas, quizá, como una válvula de escape: en la conferencia de prensa ofrecida por Jesús Murillo Karam el 7 de noviembre de 2014, fueron presentados testimonios de los presuntos participantes en la desaparición y –también presunto- asesinato de los jóvenes. La cantidad de información ofrecida ese día contrastó con el silencio anterior. Las declaraciones –piedra angular en la versión que sostiene la procuraduría- fueron presentadas ocho días después de ser obtenidas.El 6 de diciembre de 2014, los peritos argentinos confirmaron que un fragmento de hueso que, según la PGR fue encontrado en las inmediaciones del basurero de Cocula y entregado a los expertos sudamericanos para su identificación, pertenecía a uno de los normalistas.Pero todavía faltaban 42. A cuatro meses de su desaparición, todavía faltan 42 estudiantes (o 46, en sentido estricto, ya que el asesinato de cuatro ha sido confirmado).Hoy sabemos que la información sobre los desaparecidos llegará con cuentagotas. Nos lo dice la experiencia y los anuncio de los forenses austriacos sobre la imposibilidad de identificar los restos con el método utilizado y la realización de nuevos estudios.Mientras corre el tiempo, la presión sobre el gobierno para el esclarecimiento de este crimen de Estado disminuye.Las familias de los estudiantes jamás olvidarán ni se cansarán de exigir justicia. Sin duda. La pregunta es ¿por cuánto tiempo quedará en la memoria del resto el caso Ayotzinapa?


Sergio Gómez/@sergomezv