Último Round

Apocalipsis zombie: lejos de Marx y Rulfo

La indicación es sencilla: queda prohibido el uso del teléfono móvil durante la clase. Generalmente, la sesión dura 50 minutos pero la paciencia de mis alumnos dura mucho menos.

Parece que los celulares emiten un canto de sirena para universitarios: bastan quince minutos –a veces mucho menos- para que el estudiante clave sus ojos y pulgares en la pantalla táctil. Ya está en otro mundo. Lejos de Marx o Rulfo, según sea la materia.Sin duda, los móviles son sumamente adictivos.Hace siete años salí de la universidad.

Hace un año volví al mismo sitio como docente. Lector de la información política de México, uno piensa que en un sexenio las cosas cambian poco, o no cambian nada, para ser justos.

Por ello, lo que encontré a mi regreso me dejó sorprendido: ahora, gran parte de los universitarios sudan ante la prohibición de usar celular en clase. Las piernas tiemblan, los ojos van inquietos hacia donde está la pantalla bloqueada.

En los casos de mayor debilidad, la desesperación orilla a idear un escondite para el teléfono, debajo del pupitre, o en la mochila, como si el alumno buscara una pluma, ahí, donde pueda pasar al otro nivel del juego que sustituyó al sustituto de Candy Crush; mandar un mensaje por Whatsapp o hacer una publicación en Facebook o Twitter.

Cuando salí de la universidad, todos mis compañeros tenían celular.

Yo me rehusaba a tener uno. Entonces, las ganas de justificar el porqué de mi renuencia me ayudaron a estudiar el fenómeno con un interés personalísimo. Incluso, luego de que sucumbí ante mi novia en turno –se le ocurrió regalarme un celular- continué haciendo mis observaciones como alguien ajeno.

¿Qué cambió en seis años? ¿Qué diferencia hay entre los estudiantes de 2008 y los de ahora? ¿Por qué hay diferencias notables?... Los teléfonos móviles han logrado sustituir a un montón de dispositivos. Los iPads ya no resultan tan atractivos como antes, por ejemplo.

La capacidad de almacenamiento de los celulares provoca el desuso de los reproductores de música.

La cámara de un iPhone 6 tiene mejor resolución que algunas cámaras fotográficas.

Un Samsung Galaxy la hace de gps, agenda, reloj, calculadora, termómetro, grabadora, radio, consola de videojuegos, ordenador…Lo anterior significa una mayor dependencia al teléfono, lo que quiere decir, jóvenes cada vez más incapaces para concentrarse en clase, en casa, con su pareja, con los amigos… Este es el verdadero apocalipsis zombie.


Sergio Gómez


twitter: @Sergomezv