Último Round

Apocalipsis zombie 2: cuando el Atari extinguió al Lector

Parecía que el Atari no representaba una gran amenaza para la supervivencia de aquella subespecie extraña, esa que alguna vez habitó el planeta tierra durante los años más recientes de esta era, la cenozoica. Parecía que el lector sobreviviría. Parecía.

En ese entonces –los años 80- el pionero de los videojuegos llegó a los hogares con un control alámbrico de lo más sencillo: un solo botón y una palanca. Suficiente para jugar Pong o Pac-Man.

Las consolas parecían inofensivas. Los libros sobrevivirían como lo hicieron ante el embate del cine, la radio o la maldita televisión.Pero el Atari fue la llave que terminó de abrir el cerrojo de la caja de Pandora.

Ese cubo que contenía una calamidad que, a la postre, los expertos bautizaron como déficit de atención.El Atari hizo el camino para el Sega, las consolas de Nintendo, las de PlayStation, el Wii, el Xbox… Cada videojuego evolucionó hasta llegar a una estimulación tan exageradisísima: del Pong que se jugaba con un botón y una palanca, pasamos al Call of Duty de Xbox el que se utilizan dos palancas, una cruz y diez botones: con una palanca controlas hacia donde ve del personaje; con la otra, hacia donde va. La cruz sirve para que el personaje use armas especiales. Un botón sirve para iniciar o detener el juego.

Otro para prender el control, apagar la consola o entrar a las configuraciones. El botón A sirve para aceptar opciones antes de empezar el juego, también sirve para que el soldado salte una vez arrancada la partida. El B sirve para regresar en el menú del juego y para agacharse.

El botón X, ya no me acuerdo ni de eso ni de lo demás.El caso es que los videojuegos son tan complejos que, al compararlos con un libro, este último parece la cosa más aburrida del mundo. Algo así como Enrique Peña Nieto en una convención sobre literatura contemporánea.

Las nuevas tecnologías nos alejan de la lectura porque ayudan al desarrollo del déficit de atención. La sobreestimulación de los videojuegos, las redes sociales y la programación televisiva son el meteorito que está extinguiendo al Lector.Paradójicamente, la mejor herramienta contra el déficit de atención y el uso creciente de los celulares –dispositivos que amalgaman videojuegos, redes sociales y televisión- es la lectura. A leer, pues, estimados lectores, sobrevivientes de este apocalipsis zombie.

Sergio Gómez

twitter: @Sergomezv