Voces Ibero

Menos política y más… dinero

En enero pasado, el Congreso del Estado de Jalisco aprobó por unanimidad la propuesta #SinVotoNoHayDinero, presentada por el diputado independiente Pedro Kumamoto. En ella, se pretende reducir poco más del 50%, el presupuesto anual destinado a los partidos políticos: el equivalente a 2,200 millones de pesos. Con esa aceptación se turnó luego al Congreso de la Unión donde la Comisión de Puntos Constitucionales, formada por diputados de todos los partidos,  estudiaría para su aprobación en la sesión del 22 de marzo, fecha en la que los miembros del PRI solicitaron una prórroga para estudiar “más a fondo” la propuesta. 

Finalmente, el 27 de abril pasado, día en que deberían haber resuelto la iniciativa, la mayoría de los miembros del PRI solicitaron un receso para continuar minutos después.

En el momento de retomar la sesión ¡no regresaron! El mismo Kumamoto declaró: “Después del receso no regresaron a la sesión, la reventaron y por lo mismo la iniciativa no se aprobó, ya es un dictamen desde enero. Hablamos que no han hecho su trabajo por 4 o 5 meses, de una forma cobarde donde lo que hacen es desaparecer.” ¿A quién se le ocurre dejar una sesión a medias, cuando miles de ciudadanos están esperando su veredicto? 

Al parecer pues, la apuesta del  PRI es: sin dinero no hay voto ¿cómo podría haberlo, si los votos con que ganan necesitan ser comprados?  La de Kumamoto y buena parte de la sociedad mexicana es exactamente la contraria: sin voto no hay dinero. ¿Es tan difícil de comprender? Para Miguel Riquelme, candidato del PRI a gobernar Coahuila, tal parece que lo es. ¿Cómo entender su lema “menos política, más carácter”? ¿Qué entiende por carácter? Apuesta a gobernar con “mano dura” (como él mismo dice en sus spots) ¿Se imagina un diálogo, un acuerdo, una negociación, con alguien así? ¿Qué entiende por política? ¿Pretendería gobernar desde una perspectiva meramente ejecutiva?

Más política, más carácter… quizá el ejemplo concreto sea Kumamoto, quien logró resultar electo prácticamente sin presupuesto. En síntesis, la campaña de Riquelme se basa en menos política y poco carácter, más hipocresía y mucho sarcasmo. 


sergio.garza@iberotorreon.edu.mx