Voces Ibero

Los jóvenes y las redes sociales virtuales

El uso de redes sociales virtuales como Facebook, Twitter y Whatsapp se ha consolidado en la mayor parte de la población mundial. Basta echar un ojo a las cifras para dar cuenta de ello: Facebook tiene más de mil millones de usuarios, Whatsapp más de 700 y Twitter rebasa los 600 millones de inscritos en el mundo.

Diariamente se envían más de 30 mil millones de mensajes sólo por Whatsapp, lo que equivale a que toda la humanidad enviase al menos cuatro mensajes por día.

En México, esa misma tendencia se refleja claramente. De los 47 millones de usuarios de internet en el país, más del 90% está inscrito a alguna de las redes mencionadas. Si nos referimos solamente a los usuarios jóvenes, esta proporción se acerca al 100%. Son estas algunas de las razones por las que, junto con un grupo de alumnos, se está por concluir un estudio sobre las características y efectos que ha tenido el uso de las redes mencionadas entrelos estudiantes de Torreón; en él entrevistamos a más de 500 jóvenes de universidad y preparatoria.

Entre los hallazgos más relevantes destaca que, a diferencia de estudios anteriores, el uso de Facebook ha disminuido y ahora cerca de la quinta parte de los jóvenes no lo utiliza; en la contraparte, casi el total utiliza Whatsapp, aplicación en la que uno de cada cuatro de los encuestados declaró enviar más de 300 mensajes al día.

Uno de los fenómenos que reflejan el nivel de ansiedad o dependencia hacia los dispositivos móviles se denomina “Vibración fantasma” y se refiere a la falsa percepción de haber recibido algún mensaje. Tres de cada cuatro de los jóvenes manifestó haber sentido algo así.Uno de los resultados más preocupantes se refiere a lo que ahora podríamos denominar la “nueva prueba de amor” en las relaciones de noviazgo juveniles.

La cuarta parte de los jóvenes afirmó que su pareja le había pedido la contraseña de alguna de sus cuentas. La invasión de la privacidad pareciera volverse un asunto amoroso cotidiano.Aunque se trata apenas de un pequeño avance, es claro que ante estas evidencias se vuelve urgente poner nuestra atención en el modo en que utilizamos esas redes y la necesidad imperante de incluir su uso adecuado como parte de la educación formal. 


Sergio.Garza@iberotorreon.edu.mx