Se Comenta

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: Que finalmente los aislacionistas lograron reventar el intento de formar una gran alianza electoral entre el PAN y el PRD que, con mucho trabajo, tejían desde el año pasado los dirigentes nacionales Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, con miras a la elección del próximo gobernador mexiquense.

Por el lado de los albiazules, todos los aspirantes estaban en contra de esa medida, porque prácticamente los dejaría fuera de la jugada; por los amarillos, el gran reventador fue Héctor Bautista López, líder de la corriente Alianza Democrática Nacional, la más fuerte en el Estado de México.

Sin embargo, algo que influyó de manera determinante fue la necedad de Anaya y Barrales. El primero se empecinó en la postulación de Josefina Vázquez Mota y en el otro lado apostaron todas las canicas al senador y diputado constituyente Alejandro Encinas Rodríguez. De ningún lado hubo manera de conciliar intereses y por eso Encinas siempre se deslindó. Sabía que iba a pasar lo mismo que hace seis años.

: Que los gobernadores emanados de Acción Nacional han cerrado filas en torno a Ricardo Anaya y Josefina Vázquez, a quien apoyan sin condiciones todos, con excepción de Rafael Moreno Valle, el poblano que ha batallado para ganarse un lugar en la contienda por la presidencia para 2018 remando contra corriente, hasta colocarse como uno de los más fuertes, arriba, incluso, de Anaya.

Moreno Valle, por supuesto, no apoya a "Chepina" porque él decidió jugársela con el diputado Ulises Ramírez. Cosa de recordar que el ex alcalde de Tlalnepantla le organizó varias reuniones al poblano con panistas mexiquenses y "amor con amor se paga". Así que, quien piense que la ex candidata presidencial la tiene ganada, podría estar muy equivocado.

: Que se han formado cuatro grandes bloques electorales. El que integra el PRI junto con sus socios PVEM, PANAL, y Encuentro Social; el del Movimiento de Regeneración Nacional que ha alcanzado altas cotas de simpatía en los últimos meses con Delfina Gómez Álvarez; PRD que va con el PT, y se perfila Juan Zepeda Hernández como abanderado, y finalmente el PAN. A ellos habría que agregar la dispersión del voto que significarán los independientes que logren llegar a la recta final.

Desde ahora se avizora que quien tenga mayor infraestructura humana, mayor capacidad de cooptación y de llegarle a la gente humilde, la que verdaderamente vota, será el que gane la elección constitucional; las promesas de campaña se escuchan bonito, pero el ciudadano de a pie ya no se las cree porque quieren que se refleje en el bolsillo. Y ahí los candidatos y sus partidos deben tener mucho cuidado.