Se Comenta

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:Que como se ha señalado en este espacio, el hecho de que en estos momentos el Partido Revolucionario Institucional tenga 15 aspirantes, más o menos con la misma fuerza, y que todos estén realizando actividades de manera abierta o encubierta para lograr la nominación, pone en riesgo lo más preciado de todos los institutos políticos: la unidad.

En este sentido, ha empezado a cobrar forma la posibilidad de que haya un verdadero "caballo negro", obvio, ninguno de los 15 que se han mencionado con insistencia y a quien tienen muy cuidado, muy protegido, a la vista de todos, pero al mismo tiempo oculto.

:Que lo interesante es que en esta nueva posibilidad, ninguno de los ex gobernadores tendría la más mínima posibilidad de intervenir, ni siquiera para opinar o para dar sus puntos de vista; la decisión estaría en otras manos, en otros lugares.

Alfredo Del Mazo González, Emilio Chuayffet Chemor, Alfredo Baranda, Arturo Montiel Rojas y César Camacho Quiroz en su calidad de ex mandatarios, y el propio Eruviel Ávila Villegas, serán utilizados para darle legitimidad al proceso una vez que la decisión se haya tomado.

:Que pocos los saben, pero el Estado de México interesa a muchos, no solo en el ámbito nacional, sino fuera de las fronteras. Quizás el más interesado desde hace algunos años sea el ex presidente Carlos Salinas de Gortari quien, dicen, ha metido las manos y ya convenció al presidente Enrique Peña Nieto de que ninguno de los 15 mencionados tiene los tamaños para ganar y hacer un buen papel.

La decisión, entonces, estaría en manos de Salinas de Gortari con el aval de Peña Nieto y en todo esto mucho tiene que ver la desbocada carrera de algunos aspirantes, porque en todo lo alto del priismo quieren mantener a toda costa la unidad sin fisuras, para no correr riesgos en la "madre de todas las elecciones".

:Que en este nuevo escenario, habrá que ver qué piensan los demás; si estarán de acuerdo con las nuevas reglas, si las acatarán sumisamente, con disciplina, lealtad y todos esos valores partidarios que le achacan a los militantes del otrora poderoso PRI.

Porque una cosa es que haya disciplina y otra que vayan a quedarse cruzados de brazos. El riesgo de este escenario es que alguno de lo que ya ha trabajado mucho, se sienta con la suficiente fuerza como para enfrentar la decisión y competir bajo los colores de otro partido o de una posible alianza. Por eso en el PRI tomarán la decisión hasta el último día permitido por la ley.