Prospectivas

Urge Ley de Seguridad Interior

Durante más de una década, la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior solo ha estado sustentada jurídicamente en criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es decir, no existe ley alguna que regule específicamente dichas acciones.

Hemos insistido en este espacio que, en Tamaulipas como en muchos otros estados tocados por la violencia, las Fuerzas Armadas llegaron para sustituir y no para complementar el trabajo de las policías estatales y municipales.

Esta actuación permanente generó incentivos perversos para no construir, de manera seria y responsable, policías locales suficientes, competentes y confiables. A lo largo de estos años, hubo para el Gobierno Federal dos opciones: o entraban las Fuerzas Armadas a los estados y municipios más violentos, o la población se quedaba indefensa.

Ha concluido el periodo ordinario de sesiones en la Cámara de Diputados, sin haber sido votado el proyecto de Ley de Seguridad Interior. El tema lamentablemente se ha politizado. Hoy hay voces de la sociedad que, con ánimo de confundir y desinformar, señalan que esta ley perpetuará la violencia, que es violatoria de derechos humanos y del Estado de Derecho, y que dejará al Ejército de manera permanente en las calles.

En realidad, es todo lo contario: la Ley de Seguridad Interior busca regular que la participación de las Fuerzas Armadas sea de manera excepcional y no por regla general; crear un marco jurídico especial, hacer cumplir irrestrictamente protocolos de actuación donde se garanticen los derechos humanos de todos.

Me parece increíble que en nuestro país aún exista quien prefiera que las Fuerzas Armadas coadyuven en labores de seguridad interior sin leyes que le den certeza jurídica. Si seguimos sin leyes que obliguen a los actores políticos locales a formar capacidades policiales propias, las Fuerzas Armadas seguirán necesariamente en nuestras calles.

Hace falta definir claramente los procesos, mecanismos y facultades; que la participación del Ejército y la Marina se convierta en temporal, por excepción y con reglas claras; contar con policías locales suficientes y bien preparadas. En este sentido, es claro que urge una Ley de Seguridad Interior.