Fuera la legitimación en las próximas elecciones

Los partidos políticos en México viven una crisis aguda, que empiezan a pagar por falta de transparencia en sus actividades, en la obtención de los recursos y la ambición del poder, además es parte de la crisis del sistema representativo en la cual la ciudadanía siente y verifica desde diversas visiones que no están siendo bien representadas. Este panorama nacional está amenazado por una elección fuera de la legitimidad y el triunfo del abstencionismo, que asiste a múltiples manifestaciones de deterioro de las crisis actuales de los sistemas de partidos políticos, problemática que debe ser atendida desde su origen.

La incapacidad de los partidos políticos representa causas ciudadanas y canaliza las diferencias por las vías del maltrecho estado de derecho atrapado en la inoperativa de hacer política, sin reglas para formar estrategias estables u obligados a maniobrar y a resanar el sistema partidario, aunado a abandonar su papel como instituto social político y se convirtieron en grupo de los grandes déficit que está dañando la eficacia del ejercicio de la llamada democracia.

Todos los partidos hoy día se encuentran divididos y no se les ve la voluntad de administrar esa crisis de operar para innovar, que contribuye al deterioro de su sistema y el conflicto interior de cada partido, adicionalmente generan más debilidad que se observa en la forma de cómo operan y estimulan el sistema electoral de cada partido, alejados totalmente del artículo 41 constitucional que define a los partidos como entidades de interés público, promoviendo la participación ciudadana y contribuyendo a la integración de la representación nacional, cosas que la sociedad le reclama a los partidos de esta misión lo cual no le cumplen.

El actual sistema de los partidos políticos demostró en 30 años su ineficacia para garantizar la representación de las causas ciudadanas, su ejercicio de la llamada democracia para la construcción ciudadana, absorber el conflicto social y procesal por las vías nacionales, aunado a esto los apetitos de sus diligencias y grupos internos de los partidos se convirtieron en una imagen negativa ante la sociedad que produjo verdadera desconfianza, y no dejaba de respetar principios éticos e ideologícos y se hacía el partido un negocio procesal de los líderes cada vez más costoso para la ciudadanía.

Por lo anterior, se requiere una nueva ley de partidos políticos que cumpla su misión constitucional, si no fuera así, la inoperabilidad partidaria se pone en serio riesgo cada vez más de crear nueva cultura política que va con el desarrollo deseado de los mexicanos.

La conclusión para que los partidos políticos cumplan con el artículo 41 constitucional y si quieren frenar la crisis, puede ser precipitante, promover formas de participación en las decisiones públicas como el referéndum, el plebiscito y la iniciativa ciudadana, impulsar y hacer llegar los beneficios a los sectores sociales que pretenden representar en los cargos públicos, generar promoción social donde debe ser previsto en la ley y promovida a través de los medios de comunicación masivos y en crear una nueva cultura partidista, formular perfiles de candidatos ciudadanos de manera mucho más intensa, así los partidos contribuyen como nuevo instituto político.

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