¿2014 enderezará los partidos políticos?

Es necesario que el líder cuente con un perfil que le permita tomar un papel relevante en el cambio y cumplir con todas las corrientes al interior de su partido y desempeñar la figura de negociador con los otros partidos.

Dirigir e implementar el cambio organizacional de un partido político, debería inspirarse en el personal a su cargo, en la dirigencia, basarse en la confianza, el compromiso y los conocimientos de la política de su instituto así como de las mejores prácticas en el cumplimiento de los retos, conducir al partido a un nuevo comportamiento y garantizar que los procesos que se llevan a cabo, se ejecuten de una manera pro activa.

En el 2014, los partidos políticos del estado de Hidalgo: Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido del Trabajo (PT), Movimiento Ciudadano (MC), Nueva Alianza (PANAL), Partido Verde Ecologista de México  (PVEM) presentan situaciones de renovación en la dirigencia estatal y posible cambio que permita la reestructuración necesaria. El nuevo nombramiento de la dirigencia se va a enfrentar con las inquietudes e incertidumbre de los militantes y la ciudadanía respecto al deficiente desempeño de los actuales dirigentes.

Frente a esta situación, es necesario que el líder cuente con un perfil que le permita tomar un papel relevante en el cambio y cumplir con todas las corrientes al interior de su partido y desempeñar la figura de negociador con los otros partidos, porque en las próximas elecciones es necesario tener una política clara de alianza y compartir un objetivo común para motivar e inspirar confianza, compromiso y conocimiento de los problemas existentes como lo son: sociales y políticos en el estado, aunado a que debe implementar las estrategias y tácticas para influir en el comportamiento de otros líderes políticos. Requiere enfrentar los desafíos que se imponen en los partidos y poseer la habilidad de convencer y motivar a su grupo y a los demás, dando respuesta precisa a las inquietudes que se manifiestan con los ciudadanos en el compromiso y el cumplimiento.

Tal perfil no se adquiere con el apoyo de una corriente, grupo o tribu, sólo se gana como recompensa del esfuerzo a través de la trayectoria y los resultados de sus actividades dentro del partido, al poseer una visión y dedicación de la política y su instituto político. El cambio de la dirigencia de cualquier partido, sea a nivel municipal, estatal o nacional, es un proceso que se manifiesta en todo posible avance en mayor o menor forma dentro del partido o en vida pública, se refiere a la capacidad de los líderes de dicha organización, y la posibilidad de generar diversas transformaciones que necesitan para conducir a una nueva etapa dentro y afuera de la organización.

Por lo anterior, esta renovación es transición esperada de la sociedad y surge de la insatisfacción con el modo de hacer política de los partidos, creando disconformidad e incredulidad. Para que la renovación sea llevada a cabo de una manera exitosa, es necesario implementar una estrategia para elegir a la nueva dirigencia en forma democrática, sin peleas entre las pandillas internas, la guerra sucia, el fuego amigo, la difamación y lavar la ropa sucia fuera de casa, pero no basta con tener objetivos generales. Para que un partido prospere, hacen falta recursos financieros, capital humano, proyectos y propuestas reales; estos pilares únicamente se cumplen en aras de la equidad a todas las corrientes y grupos, no se le exige el compromiso que requiere para ejercer el derecho de los militantes, así se propuso una serie de cambios para comenzar a enderezar el partido y ampliar las oportunidades a los militantes, de esta manera, facilitar opciones para el mejoramiento en la forma de hacer política.