La descentralización atrapada por el poder federal

La descentralización hacia el gobierno estatal y local se le reconoce a la lucha de los gobernantes y principalmente a la voluntad de los gobiernos federales que surge en la década de los ochenta; dotándoles de competencias y recursos respectivamente, lo que les permite hacer del estado y municipio, una comunidad con entidad propia, no sólo para distribuir recursos, sino también para tomar decisiones.

Este fenómeno ha emprendido un proceso de reestructuración del sistema estatal y municipal en México, coadyuvando a la vinculación con el asunto de las relaciones e interacciones intergubernamentales. La etapa principal de los grandes cambios constitucionales hacia una mayor autonomía al interior del sistema que ha causado la demanda de autonomía a los gobiernos locales, generando un estado auténticamente federal el cual ayuda a que el gobierno central mexicano implemente un extenso programa de descentralización para fortalecer la legitimidad de los gobernantes.

En efecto, esta acción se presentó durante la administración del ex presidente de la República Mexicana el licenciado Miguel de la Madrid Hurtado en forma genuina, basaba en una paradoja aparente para conservar el poder político y fortalecer el partido oficial: Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Sin duda alguna, tanto el expresidente Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León dieron el seguimiento a este tema sin tener el avance necesario, consecuencia que llevó al PRI a perder la presidencia de la República con Vicente Fox Quezada candidato del PAN, quien marcó el cambio dentro del Sistema Federalista después de más de 70 años de gobierno federal, emanados del PRI.

A partir de esta fecha, los gobiernos estatales y municipales que en su mayoría eran priístas pedían y exigían participar en las decisiones y la repartición de los recursos como una acción esencial de los gobiernos estatales, cobrar en forma real, aplicando el federalismo, incrementando sus demandas, lo cual no se encausó en un sólo camino sino que más bien involucró a los movimientos sociales.

Por este motivo, las redes sociales tuvieron una fuerza histórica de reclamo y propuestas que a la fecha el gobierno federal no ha podido controlar y resolver de ninguna forma, mucho menos, pudieron terminar con los conflictos que surgieron por los problemas que generaron crisis social y laboral abriendo la puerta al crimen organizado incidiendo en todos los sectores sociales.

Ante este fenómeno, las reglas de gobernar se han agotado y no lograron hacer frente al problema político social que en cualquier momento pueden llevar al país a un conflicto mayor, poniendo en peligro la unidad de los mexicanos. En virtud de que ninguno de los gobernantes federales ha guiado un proceso de descentralización exitoso, en otras palabras: no han implementado las condiciones específicas para analizar las características de un sistema político vinculado con el desarrollo de la llamada democracia dentro del marco del federalismo en el que se aplique el nuevo sistema político mexicano, indispensable para entender la crisis social y la seguridad. En particular el control del poder político y resolver la necesidad del ciudadano que alivia la carga de los ejecutivos políticos y reducir las presiones contra los funcionarios públicos, frenar el incremento de la eficacia de la burocracia.

Estas y otras razones más hicieron que el gobierno federal decida el cómo, dónde y por qué aplica el des centralismo en el país, descubriendo la dificultad del sistema político mexicano, emanado del control central y la excesiva autoridad presidencial. Así, día tras día los alcaldes y los gobernadores enfrentan los obstáculos que ejercen para evadir la descentralización. Comenzando por las transferencias y recursos etiquetados, el como utilizarlos así como el cuestionamiento de las decisiones dentro de su identidad, aunado a la reforma político electoral que ya dejó todas las decisiones bajo el mando federal, mando único.

Por lo anterior, lo visto es que el sistema de la descentralización está atrapado en un marco político y de intereses partidista, el cual no tiene más camino para controlar el poder que re centralizar nuevamente el federalismo. Vale recordar que la reventarlos acuño ha tenido buen resultado, aunque en el fondo se cuestiono algo que no había existido de hecho.

Para finalizar, la descentralización ha hecho un gran cambio el cual permitió la participación ciudadana, así como el que los gobernantes actúen cerca de la gente al igual que sus problemas y necesidades; por ello, la urgencia de replantear normas formales de un contexto plural obligado a consolidar la recentralización sobre la base de respeto a la autonomía hacia un precepto que coloca al municipio y al gobierno están libres y en actuación clara a la vista de todos y un contacto directo con la ciudadanía, no obstante esto sino organizar y conducir la vida comunitaria en el estado y el municipio para constituir una organización administrativa independiente del orden federal.

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