El carnaval: purifica a los políticos

La celebración de carnaval, donde se mezclan las esculturas y adquieren carácter especial,  asocia con disfraces, bailes populares y excesos a pesar de la inspiración católica, que se caracteriza por el juego de tiraste agua de una persona a otra para purificar el cuerpo.

El carnaval es una costumbre, la cual se celebra antes de la Cuaresma cristiana, con fecha variable entre febrero y marzo, su característica común es la de ser un periodo de permisividad y cierto descontrol, todo vale y dice  la leyenda que por eso se ponen máscaras.

En Hidalgo también el carnaval es una fiesta popular de carácter regional que se realiza como tradición, lo cual da identidad y alegría a las regiones como son: Valle del Mezquital, la Sierra Baja, la Sierra Alta, la Huasteca, Sierra de Tutotepec siendo desde Calnali, Huejutla y Metztititlán, Alto Plano y Pachuca capital del Estado. Se estima que tal Carnaval permite mayor cantidad de visitas que de todos los demás espectáculos tanto deportivos como culturales, incluyendo el fútbol.

El carnaval se considera como la máxima fiesta popular, en buena parte durante estos día feriados  se van a aparecer los patronatos políticos, aunque legalmente está prohibido hacer propaganda alguna en favor de partido u aspirante a puestos de elección popular, debido a que los recursos propios del patronato financiado son de las autoridades en el poder, que son la parte importante de esta contienda, por ello, en lo que corresponda aparentemente, no permitirán que esto ocurra, sin embargo, si asisten brigadas que tengan esta misión, sin notificarlo previamente. Por lo que las autoridades electorales del Instituto Nacional Electoral (INE) tienen que encargarse de ellos aunque ya exhortó a quienes pretenden distribuir entre la gente objetos propagandísticos a que se abstengan de ellos, tanto los partidos como los precandidatos.

 Lo visto es que todos los candidatos postulados a los diversos cargos de elección popular pretender cumplir con esta sugerencia del INE.

Por lo anterior y a pesar de todo,  el carnaval puede servir con muchos propósitos más allá de entretenimiento como lo que necesitan los partidos o más bien, los candidatos no sólo deben respetar la regla de la autoridad electoral, si no que deben aplicar el juego de tirarse el agua, tal vez así purifican la mente, el cuerpo y la conducta. Sabiendo que la conducta  es afectada por la herencia genética, por la experiencia, las formas en que los políticos se desarrollan, se moldean del mal hábito y las circunstancias que vive el país. La pregunta es justamente de qué manera los malos hábitos y la ambición del poder interactúan para producir este comportamiento, no obstante que no suele ser predecible la manera en que los políticos responderán a todas estas influencias de conducta, en el cual de ellas son fuertes.

Hay cierta similitud sustancial en la forma en que los políticos responden al mismo patrón de influencias, o sea, haber crecido en la misma cultura, además las pautas de sus conductas inducidas por la cultura de la demagogia; como los modelos del habla, el lenguaje corporal y la forma de humor llegan a arraigarse  tan profundamente en su mente, que con frecuencia operan sin que ellos estén muy consciente.

Concluyendo, la facilidad con la que alguien puede cambiar su conducta varía enormemente con el interés y beneficio, lo que se considera aceptable es que los políticos actuales no están en el entendido de algún cambio por falta de interés que puede verse como algo discordante.

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