Cambio en la dirigencia de la Sección XV

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) reúne a los trabajadores de la educación dependientes de la Secretaría de Educación Pública (SEP), este se considera el sindicato magisterial más grande de América, entre los hechos que se le atribuyen están los escándalos de corrupción, abusos de poder, malversaciones de fondos y fraudes que llevaron a encarcelar a su máxima lideresa Elba Esther Gordillo y que a pesar de todo mantiene su estructura corporativa y el consentimiento de las autoridades políticas para intervenir en los sistemas educativos y utilizar recursos públicos, desempeñando una función estratégica para la gobernabilidad en el ámbito, así como control sobre los trabajadores.

Es la organización sindical que representa alrededor de un millón trescientos mil trabajadores adscritos a la SEP y a los sistemas educativos de las 31 entidades federativas del país, un sindicato corporativo que prácticamente tiene el monopolio de la representación de los agremiados, aunado a que es una organización de carácter oligárquico donde sus dirigentes tienden a constituir liderazgos que se mantienen en el poder por largo tiempo y cuentan siempre con el reconocimiento oficial de las autoridades a cambio de control, lealtad institucional y apoyo político electoral.

A partir de estas consideraciones de carácter analítico, el propósito del artículo es explicar los factores institucionales que hacen posible que el SNTE se constituya como grupo de presión, situándolos como un actor político para posicionarse en el poder o en el terreno de la representación popular, al mismo tiempo de negociación, intermediación entre los trabajadores y las autoridades políticas; bajo este contexto, se explica en qué término son las circunstancias que en forma centralizada o descentralizada le permiten negociar los asuntos políticos y de la opinión pública e incluso como un tipo de asociación social privilegiada.

Es muy importante analizar lo que está ocurriendo en el Sindicato Sección XV en Hidalgo, el cual presenta conflictos internos y saqueos sin límites entre los dos grupos; el de Moisés Jiménez y el de Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo, quienes están llevando al sindicato a su destrucción. Por esta razón, la mayoría de los docentes y trabajadores de la educación exigen una atomización dentro del mismo para acabar con las tribus. Los actos de corrupción están a la luz del día, protegidos por la misma autoridad estatal como el caso de Mirna García López, exdirigente de la Sección XV de Hidalgo durante el periodo 2007-2011, acusada por fraude, malversaciones de fondos y robo agravado por más de 120 millones de pesos; hecho que a pesar de los actos denunciados y la contundencia de las pruebas que son motivo suficiente para ratificar los delitos y castigar a los responsables, quedó sin efecto.

El día 23 de septiembre del 2015, el Juez Federal concedió el amparo de libertad inmediata en virtud de que no se comprobó ninguno de los hechos imputados, así nos queda el hecho de un panorama sombrío en donde han aparecido casos semejantes que muestran que estos dos dirigentes no son lo que necesita el gremio, ni tienen la capacidad de acción para esa organización sindical, únicamente son buenos para negociar con la autoridad a costa de sus agremiados, creando conflictos internos y disputas por el poder para seguir saqueando al sindicato. Por ello, la mayoría de los trabajadores exigen una dirigencia sindical capaz de formar relaciones internas con una nueva orientación al sindicalismo.

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