Voto duro y 3% no garantizan

Las elecciones de este año contarán con un estilo electoral previo, dada la figura de los candidatos independientes y de los partidos políticos que para estas elecciones tendrán una prueba inmensa de la calidad del voto duro y la aceptación de las formas de hacer política.

Aún con todas las circunstancias impuestas, el ánimo y la confianza de los ciudadanos han decaído, ya que consideran que no hay oportunidad mínima que pueda repercutir en esta contienda porque todos los candidatos independientes y de los partidos políticos no han entendido el sentido de la ciudadanía; sus oídos han estado cerrados durante todo este tiempo, aunado a que en cada momento se pierde la oportunidad de demostrar que no se puede decidir en la política pública por medio de sus representantes o gobernantes y a consecuencia de estos hechos y en una forma de protestar, lo que se espera es una falta de participación de los ciudadanos, ya que no van a salir a emitir su voto en las urnas el 5 de junio de 2016.

Otro factor aberrante que ven los ciudadanos en los partidos políticos y en los candidatos independientes, es el manejo de la campaña en donde se nota claramente la exclusión ciudadana, confiando sólo en el voto duro; en caso de los partidos políticos y en las firmas que lograron los independientes, ambos no garantiza la legitimidad del voto.

Por lo anterior, la ciudadanización de la política electoral no se enfoca en el sistema de la llamada democracia, sino en la implementación de la participación ciudadana y éste no le certifica ni el voto duro ni el 3% de las firmas capturadas, sólo nos deja el mal sabor de boca y el entender que es una tomada de pelo de supuestos teóricos democráticos sin escrúpulos; lo grave es que mucha gente lo ha creído.

Sin embargo, la base de su planteamiento es muy cuestionable desde la candidatura y la calidad de voto duro, sumando su origen o más bien sus intereses y comprensión, sabiendo que el voto duro, hoy en día se caracteriza en el voto engañoso, el cual se presta a muchos tipos de lecturas entre ellos, si el candidato fue de su agrado o fue lastimado por la decisión final de elegirlo o no fue llamado a manera de la negociación, no le han cumplido con los acuerdos o no han pagado los favores anteriores y otros factores muy mínimos de importancia como sí el candidato pasó y no le prestó atención en algún evento o no le tomaron en cuenta para integrarse a la campaña o bien, si el candidato visitó a su rival en el barrio o aceptó una invitación de otra persona previo a la de él y otras muchas insignificantes cosas como el que no le hayan brindado la suficiente propaganda o recursos para movilizar a su gente o se han atrasado las despensas o no ha llegado la mismo cantidad de recursos asignados a sus pares.

Todo lo anterior marca la desventaja de conservar el voto duro y sólido, dado que la mayoría lo toma como una negociación y por intereses propios, no así por una causa e ideología del partido o una lucha social.

Lo que no han entendido los teóricos de los partidos políticos y los candidatos independientes, es que los órganos que creen aunque sea por razones logísticas, el voto duro ha desgastado de manera desventajosa evidente e incluso por comparación en cifras; por lo anterior, el voto duro hoy en día, es un indicador fantasma fuera de los patrones de los partidos políticos.

www.colegiolibredehidalgo.com.mx