Segunda derrota del SNTE en Hidalgo

La reforma educativa fue un resultado que recogió las necesidades del sector magisterial de los años previos y sobretodo, que estableció los ejes de transformación de la educación.

Desde la década de los ochenta, el discurso de la modernización en la educación, era y es el debate político e ideológico; las recomendaciones de los organismos internacionales, las exigencias sociales y los expertos investigadores académicos, los partidos políticos, los empresarios y los burócratas disputan el contenido, los detalles, los costos, los análisis, sus avances y significado, también las implicaciones, los límites y las resistencias. Ahora la aprobada reforma educativa de 2012-2013 no fue algo nuevo, no es un discurso inédito; ya es el cambio del sistema educativo en México, tiene su historia, su regularidad y su forma específica, no basta esto sino que para muchos es una estrategia de recomposición que presenta la voz del gobierno priista federal, encabezado por el presidente de la República Enrique Peña Nieto con la aceptación de los opositores políticos, llamando la atención sobre la modernización de la educación en la reordenación, la estructura del cuerpo del sistema educativo y la explícita de un programa de cambio en el sector, estableciendo procedimientos de consulta y evaluación en la formación docente y la carrera magisterial en la gestión escolar y la supuesta  transparencia.

Por supuesto, la reforma educativa fue un resultado que recogió las necesidades del sector magisterial de los años previos y sobretodo, que estableció los ejes de transformación de la educación, la realización y programas acabados en un cambio conceptual y estratégico en las bases de una gobernabilidad de la educación complementada con la modernización en educación.

En consecuencia, esta reforma busca implementar uno de los puntos fundamentales importantes del gobierno federal, cuyo objetivo principal es lograr un sistema educativo de calidad para todos. Eso ha motivado la discusión del tema dándole la importancia que debe tener por implicaciones para el desarrollo nacional.

Uno de los errores más graves ha sido el conflicto con el SNTE, que no le han tomado en cuenta para el debate, el cual ha dado lugar a una airada movilización del magisterio, la cual no ha sido controlada, más bien atendida por el gobierno federal; sólo pudieron colocar a los profesores como los enemigos de la modernización de la educación. Esta discusión ha permitido múltiples conflictos sobre el tema; de igual forma, el estado de Hidalgo presenta esta diferencia; hace pocos días los seguidores de Elba Esther encabezados por Moisés Jiménez trataron de presionar sin tener éxito a Sinuhé Ramírez Oviedo, dirigente de la sección 15 del SNTE en Hidalgo antes de que los diputados aprueben la nueva ley para evaluación de los profesores.

Si se mira con este enfoque, se puede entender que los seguidores de Alba Esther tuvieron la segunda derrota ante el gobierno de Francisco Olvera Ruíz a la vez no han podido convencer a nadie que la reforma como ellos la ven, sólo es de relación laboral entre la SEP y los maestros. Tiene un objetivo de choque como reforma del Estado priista que es un proyecto político ideológico con carácter de confrontación con la primer fuerza sindical en México para destacar y arrinconar, utilizando este mecanismo de presión para acabar con los maestros disidentes del SNTE, quienes perdieron la batalla política e ideológica consecuencia del problema que radicó ante la dureza del módulo político neoliberal que se enfrentó a la inflexibilidad de la indulgencia radical revolucionaria.

Por lo anterior, estos conflictos son consecuencia en que el gobierno no ha implementado diálogo o debate con el SNTE para negociar y generar acuerdos como actores involucrados en el tema. Es necesario que el gobierno haga ver y sentir a los actores principales que los cambios benefician al gremio magisterial  y que lo conciban como una oportunidad de desarrollo y no como una reforma impuesta por el gobierno.

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